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CORRIENTES DOCTRINARIAS PARA UNA INTERPRETACION CULTURAL DE AMERICA LATINA

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CORRIENTES DOCTRINARIAS PARA UNA INTERPRETACION CULTURAL DE AMERICA LATINA (*)

"En el continente americano todo intento de comprensin, tanto en el plano social

como cultural, debe considerar un carc-

ter bsico: la extraordinaria heterogenei-

dad susceptible de percibirse no slo en

su totalidad como rea sino incluso en

cada sociedad nacional".

Jos Matos MarEl anlisis de los problemas que presenta una interpretacin cultural de nuestra Amrica resulta en nuestro tiempo una tarea que reviste cada da mayor significacin y trascendencia. No solo nos permite indagar en los laberintos de la identidad particular y colectiva de nuestros pueblos, sino que - al propio tiempo - posibilita descubrir los fundamentos que permitirn motorizar la praxis integradora en el marco de los actuales procesos de regionalizacin. En otras palabras, nos evidencia las razones que fundamentan la necesidad de integrarnos (o de no hacerlo) con otros pases del continente, a tenor de fundamentos culturales. De all su relevancia.

Identidad e integracin son as dos temas que han ido siempre de la mano en nuestra realidad iberoamericana. Expresan, respectivamente, el ser identitario y el deber ser de la utopa integracionista de nuestros pueblos mestizos. * El ser iberoamericano y sus elementos constitutivos

Diferentes pensadores, socilogos, historiadores y politlogos han procurado analizar la realidad cultural de esta Amrica una "en el origen, en la esperanza y en el peligro".

Dichos ensayos, estudios e investigaciones se hicieron en el marco de las respectivas historias patrias, pero tambin procuraron abarcar el universo de la Patria Grande. Recordemos las inquisidoras reflexiones de Bolvar sobre nuestra identidad, que seguiran germinando despus en otros pensadores americanos, como Mart, Hostos, Vasconcelos, Bilbao, Sarmiento, Bello, Henrquez Urea, Leopoldo Zea y tantos otros.

Quines somos? Aborgenes?,espaoles?, hbridos? Hijos de la chingada?, de Quetzalcoat? o enviados de Dios para poblar la tierra de la esperanza?

Un nuevo mundo se integr al mundo con Amrica, pero faltaron certezas para convencernos de quin ramos hijos y descubrir nuestro lugar y nuestra misin en ese universo. La identidad -esto s lo supimos- se presenta donde existe la diferencia.

A pesar de las diversidades, la bsqueda tuvo como punto de partida el anlisis de los componentes caractersticos y definitorios del ethos cultural iberoamericano.

La preocupacin llev a nuestros intelectuales a ocuparse, entonces, de los elementos constitutivos que dan origen a nuestra identidad colectiva. Esto es, el componente ibrico (espaol o portugus), el vernculo (indgena) y el africano. Luego habra de incorporarse -sobre todo en algunos de nuestros pueblos "trasplantados"- un componente aluvional: el inmigrante, principalmente europeo en las primeras oleadas y luego asitico, caracterstico de los ltimos contingentes.

Para los que gustan incursionar en el escenario de lo imaginativo no debera faltar tampoco el ingrediente utpico (o cuando menos teleolgico): la "raza csmica" en el crisol americano, idealizada por Jos Vasconcelos en su libro del mismo ttulo.

El mestizaje cultural en nuestra Amrica fue un proceso transformador que result expresin de la mezcla de lo ibrico con las culturas originarias y asisti al proceso de incorporacin cosmopolita, con gran predominio de lo europeo.

En consecuencia -y como formulacin del discurso de la modernidad- surgieron diversas escuelas o corrientes interpretativas de la cultura latinoamericana.

A travs de una clasificacin totalmente arbitraria las hemos agrupado en dos categoras: endgenas y exgenas, a tenor del nacimiento de las mismas dentro o fuera del latinoamericano. (1)1. Corrientes exgenas.

En lneas generales, suelen fundamentarse en valores culturales de carcter extracontinental o extrarregional, preferentemente europeos.

Entre dichas corrientes podemos distinguir las siguientes:

a) Espaolismo o hispanismo:

Asevera que Amrica es un epifenmeno de una Espaa medieval diferenciada de la Europa de su tiempo. Una Espaa que, a la sazn, se enorgulleca tanto de ser la matriz del "siglo de oro" como de oponerse a incorporar el espritu del Renacimiento. En efecto, la mentalidad poltica del pueblo espaol que realiz la conquista americana estaba marcada por las caractersticas del feudalismo medioeval.

Para dicha concepcin, los principios de libertad, igualdad y fraternidad son consecuencias naturales de bases tico-religiosas. La evangelizacin de nuestros pueblos, de tal manera, debe fundamentarse en el Concilio de Trento.

Hay una Espaa americana que se transforma a partir del mestizaje cultural y se manifiesta a travs de un acendrado sentido de la igualdad, del conservadurismo y del regionalismo, base de nuestros nacionalismos provinciales. Podr decirse entonces que las races de la cristiandad mestiza iberoamericana han sido lo indgena, la Iglesia y Espaa.

La fusin de sangres que expresa la miscegenacin (o mixigenacin) en Amrica representa un hecho inslito. En efecto, es un hecho probado que los colonizadores holandeses, ingleses y franceses no se mezclaron con las respectivas razas aborgenes. Con el mestizaje nace -se dir- una efectiva vida hispanoamericana y un nuevo modelo cultural. La cultura nueva se crear sobre el clima de convivencia entre la cultura de los vencedores y la cultura de los vencidos.

Es esa Espaa la que sirve a nuestra Amrica de patria espiritual y referente histrico. Fundamentalmente, por los frutos de la colonizacin, la grandeza de una lengua que es numricamente la tercera del mundo as cmomo la fortaleza de los principios y el accionar de la religin catlica.(2)

El sentido misional de la conquista, la fascinacin por la aventura, la relacin personal con el "otro", el sentido de convivencia interpersonal y no gregaria, la simpata por los vencidos, entre otras, han sido notas caractersticas del genio hispnico en Amrica. Tambin se relevan sus obras: las Leyes de Indias, el barroco americano (coronado por el mestizaje) y el humanismo cientfico, sealados como algunos de sus aportes culturales.(3)

Para la corriente que analizamos, la base cultural hispanoamericana est constituda por los legados griego, romano y cristiano. Lo hispnico se une ntimamente a lo indgena "actuando como elemento asumente y formativo". (4)

* Los representantes del hispanismo:

Los principales representantes de esta corriente son importantes pensadores espaoles. Para Ramiro de Maeztu, Amrica es la justificacin histrica de Espaa". En su "Defensa de la Hispanidad" explica que el ideal de la Hispanidad "se cifra en la fe y en su difusin por el haz de la tierra". El problema tico y religioso son los temas que predominan en su obra.

Marcelino Menndez y Pelayo abunda en observaciones sobre las notas de carcter espaol. Los elementos constitutivos del ser hispnico son: el legado griego (inteligencia y razn), el legado romano (orden y derecho)y el catolicismo. Considera "lo americano como una simple incrustacin dentro del estilo genrico de la Hispanidad". El filsofo Manuel Garca Morente (Idea de la hispanidad), identifica, por su parte, hispanidad y catolicismo. Ser hispnico -dice- es ser cristiano. En la actualidad, el pensador Julin Maras (Sobre Hispanoamrica) contina las lneas doctrinarias de dicha corriente.

Algunos exponentes ms actuales consideran que los valores autctonos americanos son de carcter secundario. As, Pedro Lan Entralgo afirmar que "la hispanidad no es para nosotros sino una singular fidelidad a Europa".(5) Es la reafirmacin de su carcter exgeno.

Los corifeos vernculos de esta corriente expresarn con verdadero fervor: "Somos Espaa trasladada a Amrica".

El historiador argentino Ernesto Palacio ("La historia falsificada"), dir: "Somos espaoles; mejor dicho, somos la prolongacin de Espaa en el Ro de la Plata"...Por su parte, Mario Amadeo escribir en "Por una convivencia internacional. Bases para una Comunidad Hispnica de Naciones": "la comunidad (poltica y jurdica) que nosotros queremos (construir) no puede concebirse sin la presencia de Espaa". Y Alberto Wagner de Reyna (Destino y vocacin de Iberoamrica)asegurar que en la ciudad espaola se dio el cuo definitivo al Nuevo Mundo Hispnico, pero toma partido por la tesis europesta. * Crticas:

Aunque los valores de la hispanidad suelen aceptarse como incorporados a nuestro acervo cultural, el cuestionamiento de esta corriente vino con retardo. A las diatribas y exageraciones de los antihispanistas de la "leyenda negra" se incorporaron crticas de algunos pensadores catlicos de lnea liberal y de otros provenientes de la izquierda cristiana.

Estos ltimos seran quienes se atrevieron a decir con palabras de Enrique Dussel: "Si en Espaa el hispanismo era el 'modo espaol' de ser europeo en el siglo XVI... el hispanismo en Amrica es "un modo inautntico de ser americano". Es decir, trasladado como espaol a una pretendida "Espaa americana", el hispanismo termin por imponer una cultura monista. Inclusive, lleg a producir una "conciencia mesinica hispanoamericana". Resultado: en lugar de hacer la historia permaneci "adormecida en el sueo de una Amrica hispnica centro del mundo y paraso futuro". (6)

b) Europesmo o latinismo:

Por sobre la obviedad de que Espaa pertenece a Europa, es perceptible a nivel popular que esta corriente exgena se diferencia cualitativamente de