Cartas de Pedro de Alvarado a Hernn Cort©s

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Cartas que relatan la conquista de los países actuales de Guatemala y El Salvador en el año 1524.

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  • \(\%/documentos antiguos

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    COPIADEDOS CARTAS MANUSCRITAS DE DON PEDRO DE ALVARADO

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    DIRIGIDAS

    HKRNANDO CORTTBS11 de Abril y 28 de Julio (k^lSI. > \ % , > ."

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    EDITADAS

    por ex. D. Kurtr;

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    GUATEMALA, C. A.-Tip. Arenales hijos,1913.

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  • DOS PALSRAS

    Estos dos documentos de la historia de Guatemala queno conocieron Remesal, Fuentes, Ximenez, Vasquez, Jua-rros ni otros escritores seguramente, y cuya falta nota elSeor Arzobispo Garca Pelaez, fueron dados a luz en M-xico por Gonzlez Barcia, en su obra titulada: ''Historia-dores Primitivos de las Indias Occidentales", impresa entres volmenes el ano de 1749 de la cual apenas se conocehoy uno que otro ejemplar.

    Barcia no dice de donde las obtuvo; pero Don Paresalde Gallangos en la instruccin que escribi para la edicinde las Cartas de Corts al Emperador Carlos V., folios 7 y8, dice que los originales se hallan en un Cdice, folio me-nor, que con 640 fojas y bajo el nmero 120, se encuentraen la Biblioteca Imperial de Viena; el mismo en que se des-cubri la primera carta de Corts al Emperador Carlos V,que tambin se daba por perdida.

    La edicin de Barcia es muy incorrecta: los nombres delugares los desnaturaliza completamente; como una pruebade ello, el nombre de Utatlan, Capital del Kich, apareceen estas Cartas indistintamente convertido en Visatan,Ucatlan, Otutlan, Otubla, etc. Sin embargo, estas Cartasarrojan luz sobre la Historia de Amrica: dcvSvanecen mu-chas falsas relaciones, cuentos imaginarios, conjeturas no-velescas de los cronistas, estados sobre las marchas de Al-varado, fundacin de Guatemala y otros puntos capitales.

    Sobre Alvarado, lo que no deja lugar a duda es: del co-razn magnnimo instintos compasivos y cristianos delSeor Don Pedro de Alvarado que gast con los infelicesindios hasta el extremo inaudito de mandarlos herrar comobestias.

  • RELACINhecha por Pedro de Alvarado Hernando Cortes, en que se refieren las Guerras

    y Batallas, para pacificar las provincias de Chapotulan, Chacialtenango y tla-

    tan, la quema de su Cacique y nombramiento de sus hijos para sucederle: y de

    tres Sierras de Acije, Azufre y Alumbre.

    Seor: de Soconusco escrib Vuestra Mercedtodo lo que hasta all me haba sucedido, y aun al-go de lo que se esperaba haber adelante; y des-pus de haber enviado mis mensajeros estatierra, hacindoles saber como yo vena ella conquistar y pacificar las provincias, que so el do-minio de su Magestad no se quisiesen meter,y ellos como sus vasallos, pues por tales sehaban ofrecido Vuestra Merced, les peda favory ayuda por su tierra, que hacindolo as, que ha-ran como buenos y leales vasallos de su Magestad;y que de m y de los espaoles de mi compaa se-ran muy favorecidos y mantenidos en toda justi-cia; y donde no, que protestaba de hacerles laguerra, como traidores rebelados y alzados contrael servicio del Emperador nuestro Seor; y quepor tales los daba y dems de esto daba por escla-vos a todos los que vida se tomasen en la guerra;y despus de hecho todo esto, y despachado losMensajeros de sus naturales y propios, yo hicealarde de toda mi gente de pi y de caballo; y otroda Sbado de maana me part en demanda de sutierra y anduve tres das por un monte despobla-do: y estando asentado real la gente de velas queyo tena puestas, tomaron tres espas de un pueblode su tierra, llamado Zapotulan; a los cuales pre-gunt qu que venan? y me dijeron que cojer

  • miel, aunque notorio fue que eran espas, segnadelante pareci; y no obstante todo esto yo nolos quise apremiar antes los halague y les di otromandamiento y requerimiento como el de arribay los envi los Seores del dicho pueblo, y nun-ca ello ni nada me quisieron responder; y des-pus de llegado a este pueblo, hall todos loscaminos abiertos y muy anchos as el real, comolos que atravesaban y los caminos que iban lascalles principales tapados y luego juzgu su malpropsito y que aquello estaba hecho para pelear,y all salieron algunos de ellos m enviados yme decan desde lejos que me entrase en el pue-blo a aposentar, para mas su placer darnos laguerra, como la tenan ordenada, y aquel da asen-t real junto all al pueblo hasta calar la tierra, ver el pensamiento que tenan: y luego aquellatarde no pudieron encubrir su mal propsito y memataron hirieron gente, de los indios de mi com-paa; y como me vino el mandado yo envi gentede a caballo correr el campo, y dieron en muchagente de guerra la cual pele con ellos, y aquellatarde hirieron ciertos caballos. E otro da fui a verel camino por donde haba de ir, y vi como digo,tambin gente de guerra; y la tierra era tan mon-tosa de cacaguatales y arboleda que era mas fuer-te para ellos, que no para nosotros, y yo me retrajeal Real; y otro da siguiente me part con toda lagente entrar en el pueblo y en el camino estabaun rio de mal paso, y tenanlo los indios tomado,y all peleando con ellos se lo ganamos: y sobreuna barranca del rio, en un llano esper la rezaga,porque era peligroso el paso y traa mucho peli-gro, aunque no traa todo el mejor recado que po-da. Y estando como digo, en la barranca, vinie-ron por muchas partes por los montes y me torna-

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    ron acometer, y all los resistimos hasta tanto,que pas todo el fardaje: y despus de entradosen las casas dimos en las gentes, y siguise el al-cance hasta pasar el m^ercado, y media legua ade-lante, y despus volvimos asentar Real en elMercado, y aqu estuve dos das corriendo la tie-rra, y cabo de ellos me part para otro pueblo,llamado Quezaltenango, y aqueste dia pas dosrios muy malos, de Pea tajada, y all hicimospaso con mucho trabajo, y comenz subir unPuerto que tiene seis leguas de largo y en la mi-tad del camino asent Real aquella noche; y elpuerto era tan agro que apenas podamos subirlos caballos: otro da de maana segu mi ca-mino y encima de un Rebenton hall una mu-ger sacrificada y un perro, y segn supe de lalengua, era un desafo; iendonos adelante ali enun paso muy estrecho una albarrada de palizadafuerte, y en ella no haba gente ninguna, y aca-bado de subir el puerto llevaba todos los balleste-ros y peones delante de m, porque los caballos nose podan mandar, por ser fragoso el camino, sa-lieron obra de tres cuatro mil hombres de guerrasobre una barranca, y dieron en la gente de losamigos y retrajronla abajo, y luego los ganamos:y estando arriba recojiendo la gente para reha-cerme, vi mas de treinta mil hombres que venan nosotros y plugo Dios que all hallamos unosllanos y aunque los caballos iban cansados y fati-gados del puerto, los esperamos hasta tanto quellegaron a echarnos flechas y rompimos en ellos, ycomo nunca haban visto caballos cobraron muchotemor, y hicimos un alcance muy bueno y los de-rramamos y murieron muchos de ellos y all espe-r toda la gente y nos recojimos y fuimos apa-sentar una legua de all unas fuentes de agua,

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  • porque all no la tenamos y la sed nos aquejabamucho, que segn bamos cansados, donde quieratomramos por buen asiento, y como eran llanosyo tome la delantera con treinta de caballo; ymuchos de nosotros llevbamos caballos de refrez-co, y toda la gente dems vena hecha un cuerpo,y luego baj tomar el agua. Estando apeadosbebiendo, vimos venir mucha gente de guerra nosotros, y dejmosla llegar, que venan por unosllanos muy grandes y rompimos con ellos, y aquhicimos otro alcance muy grande donde hallamosgente, que esperaba uno de ellos dos de caballo,y seguimos el alcance bien una legua, y llegaban-senos ya una sierra y all hicieron rostro y yome puse en huida con ciertos de caballo, por sa-carlos al campo, y salieron con nosotros hastallegar las colas de los caballos, y despus queme rehice con los de caballo, do vuelta sobre ellos,y aqu se hizo un alcance y castigo muy grande,en esta muri uno de los cuatro Seores de estaCiudad de Vilatan, que vena por Capitn Gene-ral de toda la tierra y yo me retraje las fuentesy all asent Real aquella noche, harto fatigadosy espaoles heridos y caballos; y otro da de ma-ana me part para el pueblo de Quezaltenango,que estaba una legua, y con el castigo de antes lehall despoblado y no persona ninguna en l, yall me aposent y estuve reformndome y co-rriendo la tierra, que es tan grande poblacin co-mo Tascalteque y en las labranzas ni mas nimenos y frisima en demasa, y al cabo de tres dasque haba que estaba all, un jueves medio daasom mucha multitud de gente en muchos cabos,que segn supe de ellos mismos, eran de dentrode esta Ciudad doce mil y de los pueblos comar-canos y de los dems dicen que no se pudo con-

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    tar; y desque los vi puse la gente en orden y yosal darles la batalla en la mitad de un llano quetenia tres leguas de largo, con noventa de caballo,y dej gente en el Real que le guardase que po-dria ser un tiro de ballesta de Real no mas, y allcomenzamos romper por ellos y los desvaratamospor muchas partes, y les segu al alcance dos le-guas y media, hasta tanto que toda la gente habarompido, que no llevaba ya nada por delante ydespus volvimos sobre ellos y nuestros amigos ylos peones hacan una destruccin, la mayor delmundo, en un arroyo y cercaron una sierra raradonde se acogieron, y subironles arriba y toma-ron todos los que all se haban subido. Aquestedia se mat y prendi mucha gente, muchos de loscuales eran capitanes y Seores y personas sea-ladas, desque los Seores de esta Ciudad supie-ron que su gente era desvaratada acordaron ellosy toda la tierra y convocaron muchas otras pro-vincias para ello y sus enemigos dieron parias,y los atrajeron para que todos se juntasen y nosmatasen, y concertaron de enviarnos decir quequeran ser buenos, y que de nuevo daban la obe-diencia al emperador nuestro Seor,