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Boletín El Heraldo AMECCDAi 7 de junio 2015

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Reflexión: Dios sale a nuestro encuentro: El modelo de Moisés parte III. Mensaje por pastor/rector Mizraím Esquilín García. Fecha del 7 de junio de 2015, Vol. X - No. 484. Iglesia AMEC Casa de Alabanza, Canóvanas Puerto Rico. www.ameccda.org.

Text of Boletín El Heraldo AMECCDAi 7 de junio 2015

  • En nuestra reflexin anterior analizamos cuatro (4) reas de la vida de Moiss que necesitamos repasar antes de entrar al anlisis del encuentro que este tiene con Dios en xodo 33. Este encuentro forma parte de los anlisis que realiza el Dr. Elmer Towns que esboza en su libro Encountering God for Spiritual Breakthrough, (Regal Books, Dic 1998).

    En primer lugar encontramos el nivel de educacin que posea Moiss. En segundo lugar encontramos la experiencia de vida que tiene Moiss. En tercer lugar encontramos los niveles de exposicin que experimenta Moiss. Este hombre de Dios es expuesto a siervos, reyes, sacerdotes, profetas, levitas, militares, princesas y nodrizas. Este siervo aprende y se educa en palacios para luego operar en desiertos. Hemos dicho que Moiss es la anttesis de Jos, quien fue educado en desiertos para trabajar en palacios. En cuarto lugar encontramos la eficiencia de este siervo de Dios. En este caso, se trata del nivel de eficiencia que exhibe y el nivel de eficiencia que se le exige o que debi tener. En adicin a esto, analizamos algunas de las caractersticas que se pueden observar en Moiss. Entre ellas, mencionamos el nivel de compromiso que l tena con Dios y con su pueblo. Adems, el hambre que l exhibe de conocer ms de Dios, algunas escenas en los que exhibe dominio propio y su paciencia, amor a Dios y a los suyos.

    Dejamos una pregunta sobre la mesa: necesita alguien as un encuentro con Dios? La Biblia nos dice que s. Es cierto que todas y cada una de estas aseveraciones nos pueden llevar a concluir que estamos frente a un hombre con muy pocas debilidades. Estamos frente a un hombre que no necesita mucho ms para ser capaz de desarrollar las tareas y las responsabilidades que le asign el cielo. Sin embargo, la Biblia nos deja saber que en el plan perfecto de Dios estaba programado que Moiss necesitaba experimentar otros encuentros con el Todopoderoso. El encuentro que Moiss necesitaba con Dios no tena como prioridad capacitarle para la tarea. Este encuentro procuraba transformar algunas reas que necesitaban ser rendidas a los pies del Seor. Es muy importante destacar que todos los encuentros que tenemos con el Seor poseen caractersticas nicas y agendas divinas nicas. Es como si cada uno de ellos poseyera su propio ADN (DNA por sus siglas en ingls). El Dr. Towns argumenta que en el caso del encuentro descrito en xodo 33, ste sirve para delinear algunos principios esenciales y muy importantes.

    Es correcto afirmar que Moiss sale de ese encuentro con el compromiso divino de que el pueblo de Israel no sera destruido. Sale de all despus de que Dios le repone las tablas de la Ley (Ex 34) y dirige a su pueblo hasta la Tierra Prometida. Este es el resultado ms importante que surge de este encuentro. Sin embargo, hay otros elementos que necesitan ser atendidos. Se trata de elementos que no encontramos en otras experiencias que Moiss tuvo con Dios. En primer lugar, Towns describe que este encuentro produce efectos fsicos en Moiss. La Biblia dice que el rostro de Moiss brillaba luego de los 40 das que estuvo en la Presencia de Dios (Ex 34:30-35). Se trata entonces, argumenta Towns, de encuentros que producen efectos que pueden y tienen que ser vistos por aquellos que nos rodean.

    La Biblia dice que Dios permiti que Moiss viera sus espaldas (Ex 33:23). Nadie puede imaginar cules seran los resultados observables en Moiss si hubiera visto el rostro de Dios. Towns asevera con toda la razn que cualquier persona que entra a la Presencia del Todopoderoso tiene que salir de ese lugar

    7 de mayo de 2015 Volumen X No. 484

  • del encuentro. Los resultados de esos encuentros, dice Towns, siempre sern inesperados.

    Towns insiste en que la nica pasin que debe movernos a esos encuentros tiene que ser la de estar ante la Presencia del Eterno. Este es el quinto punto que destacamos en esta reflexin. No existen ngeles, serafines u otra clase de manifestacin divina que pueda usurpar el lugar que tiene la Presencia de Dios. No hay ayuda humana, subraya el Profesor Towns, que se le pueda comparar.

    El sexto punto que emana de esta narrativa es que los trminos y condiciones de esos encuentros los establece el Seor y no nosotros. Moiss pidi ver la gloria de Dios y ciertamente lo

    consigui. Sin embargo, el proceso que Dios estableci fue distinto al que Moiss esperaba. De hecho, los trminos establecidos por Dios procuraban protegerle la vida a su siervo (Ex 33:20). No nos encontramos con Dios con nuestras especificaciones y condiciones. Las condiciones las establece Dios.

    Un sptimo punto que el Dr. Towns define que estos encuentros no son escenarios para multitudes. Las experiencias ms poderosas que puede tener un Cristiano con el Altsimo se dan a solas con el Seor. Towns argumenta que cuando Dios decide que hay algo especial para compartir con nosotros, una tarea especial o una bendicin especial, l saldr a nuestro encuentro de forma personal. Towns dice bien cuando seala que nuestra relacin con Dios es de persona a persona, de corazn a corazn, uno a uno. Es cierto que existen experiencias grupales gloriosas y manifestaciones divinas comunitarias extraordinarias. Pero los encuentros que producen transformaciones medulares y trascendentales se dan a solas con Dios.

    El octavo punto que destacamos aqu es que Dios conoce por sus nombres aquellos que suben a su Presencia. Esto, dice Towns, va mucho ms all de saber nuestros

    nombres. Dios sabe quines somos y qu es lo que realmente necesitamos. No podemos escondernos de l y no podemos mentirle. Lo ms extraordinario acerca de todo esto es que al final de la experiencia llegaremos a la conclusin de que no fuimos nosotros los que salimos a encontrarnos con Dios. Es Dios el que nos haba escogido para esa experiencia. (Sal 139:1,2).

    Por ltimo, no se puede salir de esos encuentros con Dios sin llevar en nuestras manos el compromiso y la promesa divina. Moiss sali de all con mucho ms que un rostro brillante.Has

    reflejando la gloria, la majestad y la santidad del Eterno. Esto, tiene que dejar marcas en el testigo de esa gloria. El Apstol Pablo seala que los creyentes somos espejos que tienen que reflejar la gloria del Seor, al mismo tiempo en que somos transformados por esa gloria (2 Cor 3:18).

    Esto no se haba producido en ninguna de las experiencias anteriores que Moiss tuvo con Dios. Esta caracterstica coloca este encuentro en otro nivel. Este encuentro va ms all de aquellos encuentros que producen sanidad divina o liberacin. Se trata de encuentros con Dios que nos dejan marcados, con evidencias incuestionables de que hemos estado ante su Presencia y de que le pertenecemos.

    En segundo lugar, dice Towns, que este tipo de encuentro puede requerir ayuno (Dt 9:9). El ayuno es una herramienta que procura alterar nuestras dietas para conseguir resultados espirituales. Ese tiempo tiene que ir ms all de renunciar a la comida. Se trata de renunciar a todo aquello que nos puede estar distrayendo de la comunin con Dios y acompaar este tiempo con oracin, meditacin y lectura de la Palabra de Dios. La Biblia dice que hay escenarios que slo pueden cambiar con ayuno y oracin (Mt 17:21). El profeta Ams conmina a prepararnos para venir al encuentro con Dios (Amos 4:12b)

    El tercer punto que describe Towns es que hay lugares que Dios privilegia para encontrarse con sus siervos. Es muy cierto, seala Towns, que Dios se puede manifestar en cualquier lugar. Sin embargo, hay lugares en los que parece que Dios se manifiesta en unas dimensiones incomparables. Lugares bblicos tales como Bethel, Silo, Mizpa y Horeb son solo algunos de los muchos que podemos mencionar. En la actualidad, estos lugares pueden ser equiparados con los lugares que hemos separado para encontrarnos con Dios.

    El cuarto punto debe ser parafraseado describiendo que cada creyente debe ir a esos encuentros sin agendas, o preparado para que Dios establezca la suya. La agenda de Dios es la nica que debemos procurar. Hay que reconocer que hay ocasiones en las que podemos ir delante de Dios procurando encontrar respuestas divinas para asuntos humanos, y encontrarnos all que Dios cambia la agenda de la reunin. En muchas otras ocasiones, Dios puede decidir insertar asuntos que no forman parte de nuestras agendas. Este fue el caso de Moiss en el relato de xodo 33. La agenda de Moiss giraba alrededor de interceder por Israel. La agenda de Dios inclua mostrar su gloria a su siervo. El consejo es el mismo para todos y cada uno de estos

    escenarios; hay que venir delante de la Presencia del Altsimo con disposicin del espritu para que l controle la agenda

  • Te gustara vivir una experiencia as? El profeta Isaas nos invita a buscar al Seor (Isa 55:6). El salmista insiste en esto vez tras vez (Sal 27:8; 69:32; 105:4). Nadie que procura buscar su rostro puede ser avergonzado (Sal 34:5).

    El Pastor Rafael Torres Ortega nos ense que nuestro Seor es el Dios del encuentro. Te conmino a que separes de tu tiempo y de tu espacio para venir a un encuentro con Dios que te marque como propiedad suya y que deje en ti evidencias de su majestad, su gloria y santidad.

    Pendientes al Lanzamiento de libro:

    La Musica y su Rol

    en Estos ltimos Tiempos

    del maestro Jos (Pepe) Ojeda el domingo 28 de junio, aqu en AMEC.

    Este es un libro que marcar la historia de la Iglesia... -Mizraim Esquiln

    ...un libro que cambiar nuestro concepto de la msica cristiana! - Claudina Brinn

  • A nuestro Pastor Mizraim Esquiln Garca en su cumpleaos el da 10 de junio. Que cada encuentro con el Seor sea algo bien especial e impactante para su vida y lo celebre con toda la plenitud del amor y la

    bendicin del Eterno!

    A la Hna. Priscila Santana por su cumpleaos el 2 de junio, que la gracia y presencia de Dios te renueve y te

    hermosee cada da. Muchas felicidades!

    A la hermana Miria

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