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Autora: Lourdes Torres Velasco - weeblebooks.com lapiz que deseaba escribir solo... · sé cómo hacerlo. —Ya te estoy ... Gertrudis, pero estás tan nerviosa que sólo deseas que

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  • Autora: Lourdes Torres Velasco Ilustraciones: Vico Cceres Correctora: Dolores Sanmartn

    http://www.weeblebooks.com [email protected]

    Madrid, Espaa, febrero 2017

    Licencia: Creative Commons ReconocimientoNoCo-mercial-CompartirIgual3.0http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/

  • Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

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    Ya haba empezado el colegio. Gertrudis se senta feliz, pues aunque eran pocos alum-nos en la escuela, todos se llevaban muy bien. Pero aquel da pareca algo nerviosa; comi su almuerzo deprisa y fue al gran rbol a ver a Andrs. Se mostraba muy angustiada, qu le pasaba? Andrs, necesito que me ayudes. Qu te pasa? Ests muy nerviosa. No puedo hacer el ejercicio que nos han mandado en el colegio. Cul?, el de crear una historia?. Andrs y Gertrudis estaban en la misma clase. S, esa actividad, no puedo hacerla! ex-clam Gertrudis muy angustiada. Lo primero de todo, te voy a dar un conse-jo: nunca digas no puedo, nunca! Tu cerebro

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    Lourdes Torres Velasco

    va a acoger esa orden que le mandas y real-mente no vas a poder hacerlo. Pero siempre se puede, aunque en ese instante no conozcas la forma. Respira tranquila y date tiempo, ve-rs como la respuesta te llega y puedes hacer todo lo que te propongas. Pero realmente no puedo, he hecho cientos de intentos. No importa, pues ciento y una vez ms si-gue intentndolo, te saldr. Gertrudis no pareca convencida, estaba muy nerviosa, tena que entregar la actividad al da siguiente y an no tena nada redactado. No puedes ayudarme? Estoy perdida y no s cmo hacerlo. Ya te estoy ayudando, Gertrudis, pero ests tan nerviosa que slo deseas que yo te redacte la historia, verdad? S reconoci Gertrudis. Podra redactarte una historia, sabes que me resulta muy sencillo crear aventuras en unos pocos minutos. Pero si lo hago, s, te

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    ayudara en esta ocasin, pero en el futuro te estara perjudicando porque, en realidad, lo que has de adquirir es confianza en ti misma y que te sientas capaz de hacer cualquier cosa que te propongas, incluido redactar una his-toria. Mira, te voy a contar una historia, pero no para que la uses en clase, slo quiero trans-mitirte un mensaje, me lo permites? Claro que s le respondi Gertrudis ms tranquila. Pues esta historia comienza as...

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    El lpiz que deseaba escribir solo

    Haba una vez un lpiz que quera escribir solo, pues cada da multitud de cosas deseaba narrar, algunas que haba visto, otras con las que deseaba soar, pero nunca nadie le deja-ba contar lo que l realmente al mundo quera citar. Cada da aquel lpiz de mano en mano mil letras deca, pero ninguna de ellas en su interior senta: triste se encontraba pues sus sentimientos nunca dira. Aquel lpiz empez un da su viaje y de una fbrica a una librera pasara, y al final en una oficina se encontrara. Un da un nio al cole-gio se lo llevara y de mano en mano mil co-nocimientos adquirira. Pero a aquel lpiz na-die le permita escribir solo, y ya cansado se encontraba de relatar todo lo que los dems

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    queran: Es que nadie me va a dejar contar mis peripecias?. Pobre lpiz desolado, cien-tos de cosas haba presenciado y a nadie haba contado.

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    En sus pensamientos se hallaba el lpiz que deseaba escribir solo, cuando un da lo coge-ra alguien que nada deseaba contar; entre sus manos lo sostuvo y sobre el papel lo mantuvo: No tengo nada que contar, mi vida est va-ca y sin esperanza empez a relatar aquella persona que nada quera expresar. Poco a poco el lpiz fue escribiendo y mil pensamientos fueron saliendo. Entonces, el lpiz que deseaba escribir solo se sinti en co-nexin con aquella persona que nada desea-ba contar, y juntos de vida llenaron los folios. Qu felices se sentan!: la persona que nada deseaba contar resurgi de su melancola y un gran desahogo sentira, y el lpiz que deseaba escribir solo al fin escuchado se senta.

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    En la vida existen personas que no se sienten escuchadas y, como el lpiz que deseaba escri-bir solo, sienten que sus vidas transcurren por un sendero que no es el que desean recorrer. Se sienten atrapadas en sus obligaciones, mu-chas veces impuestas por ellos mismos, y no

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    se permiten romper las barreras que los atan. Pero a veces sus vidas estn ms llenas de lo que ellos se imaginan y son los protagonistas indiscutibles de su propia historia, la esencia fundamental que motiva a ellos y a muchas otras personas. El amor y el sentirse querido empieza por uno mismo. Existen otras personas que creen que no tie-nen nada que aportar, pero slo tienen que buscar en su interior para apreciar todo lo hermoso que est encerrado en ellos mismos. El surgimiento de su ilusin y su conocimien-to es el renacer de un nuevo comienzo.

    Fin

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    Lourdes Torres Velasco

    A Gertrudis se le vea ms tranquila; la his-toria de su amigo Andrs la haba dejado, no obstante, algo pensativa. Te sientes mejor y con ms nimo para escribir una historia? le pregunt Andrs. S, desde luego; muchas gracias, Andrs. Me has inspirado para una historia. Regreso ahora a mi casa para escribirla. Gertrudis volvi a su casa, se la vea ms en-tusiasmada con la tarea que tena que realizar. En poco tiempo ya la tena terminada, se fue a dormir y ahora haba un pensamiento en su mente: yo puedo. Al da siguiente Andrs y Gertrudis se vieron en el colegio. Gertrudis estaba muy conten-ta porque haba podido realizar su actividad y le dio nuevamente las gracias a su amigo. Era hora de leer las historias creadas por los alumnos, y al llegar a la de Gertrudis la reac-cin fue de entusiasmo: a todos les haba en-cantado la historia que ella haba escrito. Y, lo mejor de todo, es que Gertrudis ahora saba

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    que poda hacer todo lo que se propusiera. Se puede lograr todo si as lo creemos. sta es la historia que Gertrudis llev al cole-gio...

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    El estuche mgico

    Almudena tena siete aos; desde que era muy, pero que muy pequeita, se senta atrada por todo tipo de historias en las cua-les se hablara sobre brujas, druidas y otros elementos del mundo mgico. Cuando en el colegio o en el barrio le preguntaban por su animal favorito, Almudena deca que los dragones, y cuando iba al parque le deca a su padre que tuviera cuidado con las plantas, pues no haba que molestar a los duendes ni a los gnomos; pero se enfadaba cuando no encontraba algo en casa y les peda que, por favor, le devolvieran el objeto robado. Las hadas eran sin lugar a dudas sus seres favo-ritos y, por las noches, crea verlas brillar vo-lando entre las estrellas. Se poda decir que

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    Almudena era una experta en el tema de la magia. Una tarde, Almudena acompa a su madre a realizar unas compras al centro de la ciudad. Junto a un gran centro comercial ha-ba una residencia de ancianos, y justo en la puerta se encontraba una mujer que pareca estar triste. A sus pies permaneca un bonito perrito que en su pena pareca acompaar a su duea. Hola, Teresa, qu haces aqu?, te encuen-tras bien? le pregunt la madre de Almude-na a aquella mujer que tan apenada estaba. Es mi to, siempre ha sido tan bueno con todospara acabar aquMe siento culpable de no cuidarlo. Pero t no puedes, tienes a tus hijos, tu tra-bajo, cuidar de tus padres que son mayores, no puedes con ms y aqu lo cuidan muy bien. S, lo s, pero es un hombre tan bueno, Pa-loma, y lo veo tan triste, se siente solo, no ha-bla apenas. Ojal pudiera ayudarle de alguna manera.

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    Lourdes Torres Velasco

    Dile a las hadas que le regalen felicidad y buena estrella dijo Almudena a aquella se-ora. Hola, pequea. Paloma, es tu hija? Es muy guapa. S, es mi hija, le encantan las hadas y los dragones. Y los duendes y los gnomos -seal Almu-dena. S, tambin los duendes y los gnomos, se enfada con ellos cuando le pierden los zapa-titos de las muecas dijo Paloma, a lo cual aquella apenada seora sonri, espantando la tristeza de su rostro. Maana voy a traerte polvo de hadas, vale? dijo Almudena a la buena seora. Vale, preciosa le respondi la seora.Esa noche Almudena cogi el estuche donde guardaba sus colores, lo vaci y lo sac por la ventana; pasados unos minutos, lo cerr. A la maana siguiente, Almudena le pregunt a su madre si veran a la seora que estaba triste.

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    No lo s, cario le dijo su madre. Pero tengo que verla, le he cogido polvo de hadas, tengo que drselo antes de que llegue la noche o el polvo se evaporizar. Era tanta la ilusin que tena su hija que Palo-ma busc el telfono de su amiga en su agen-da y la llam para ir a verla. Aquella misma tarde Paloma y Almudena se acercaron a casa de Teresa.

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    Lourdes Torres Velasco

    Hola, Teresa, mi hija Almudena tena mu-chas ganas de verte. Hola, preciosa, cuntame que es lo que queras darme. Toma Almudena le entreg el estuche a Teresa. Qu es esto, bonita? Tu estuche de colo-res? No, es polvo de hadas, lo he cogido esta no-che mientras las hadas revoloteaban entre las estrellas. Cuando veas a tu to abres el estuche y sueltas los polvos por encima de su cabeza, ya vers cmo la magia lo cura. No te preocupes, que esta misma tarde le llevo la magia de las hadas a mi to.

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    Pasaron varios das cuando Almudena y su madre, estando en el mercado, se encontra-ron con Teresa. Qu tal, Teresa? Cmo se encuentra tu to? le pregunt Paloma. Pues no te lo vas a creer, pero aquel da que estuvisteis en mi casa luego fui a verle por la tarde, y cuando llegu estaba mirando hacia el suelo, triste, sin mediar palabra. Entonces me acord de tu pequea y sin percatarme de que lo llevaba, vi que su estuche estaba en mi

  • bolso, lo saqu, lo abr e hice el gesto de volcar algo sobre su cabeza al tiempo que dije: Te traigo los polvos mgicos de las hadas que la pequea Almudena ha capturado para ti, to. Su magia es un elixir que te curar. Mi to pri-mero sonri, luego mir hacia mi mano que sostena el estuche, para pasar a rer a carcaja-das. Desde entonces siempre me pregunta por la pequea Almudena y su polvo de hadas. Has escuchado, Almudena? Tus polvos de hadas parecen tener efecto. Pues claro, las hadas devuelven la sonrisa, verdad mam? Claro, cario, la magia de las hadas devuel-ve la alegra a quien la ha perdido. Bueno, pequea, voy a devolverte tu estu-che, y si te parece el prximo da me lo de-vuelves con ms polvos de hadas, te parece? le dijo Teresa a Almudena devolvindole su pequeo estuche. Claro que s, esta noche voy a recoger ms, tu to estar bien muy pronto.

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    Y as, noche tras noche, Almudena se asoma-ba a su ventana y, bajo la luz de la luna y las estrellas, abra su pequeo estuche para pos-teriormente cerrarlo y guardarlo en uno de los cajones de su cuarto, donde permaneca cerrado hasta que se encontraba con Teresa y se lo entregaba. En el colegio la profesora de Almudena le haba preguntado por qu lleva-ba los lpices sueltos en la mochila: No tienes estuche, pequea? S, claro que tengo le contest Almude-na, pero no puedo usarlo para guardar los lpices, tengo que curar al to de Teresa, he de coger polvo de hadas.

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    As transcurri un par de semanas, cuando un da Teresa llam a Paloma para que fuera a su casa junto a Almudena: Hola, pasad, quiero presentaros a alguien Teresa seal hacia el silln de la salita, donde se encontraba presente un hombre an-ciano de aspecto entraable: As que esta preciosa nia es Almudena. Gracias, bonita, me has salvado de la tristeza y me has devuelto a la vida dijo aquel buen hombre. Almudena, este seor es mi to, l ha es-tado ingresado en un centro durante un ao, cada vez estaba ms y ms triste y los mdicos no saban ya qu hacer. Pero, adivina qu es lo que le ha devuelto la sonrisa? El polvo de hadas dijo Almudena muy contenta. Pues s, preciosa, la magia de las hadas ha sido un elixir de la sonrisa para m. Muchas gracias, bonita, saber que todas las noches te dedicabas a cogerlo para m me ha devuelto la

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    ilusin por la vida les explic el to de Tere-sa muy contento. Has visto, Almudena? Tu polvo de hadas es el elixir de la felicidad dijo Teresa muy contenta, ya que haba logrado traer a su to a su casa para que viviera con su familia.

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    As, Almudena regres feliz a casa junto a su madre. Aquella noche se asom por la venta-na de su cuarto y dio las gracias a las hadas, pues con su magia haba devuelto la felicidad y las ganas de vivir a una buena persona. Al-mudena se fue a dormir y, sin lugar a dudas, sus sueos estaran llenos de hadas, duendes, dragones y otros elementos mgicos, en lo que ella era toda una experta.

    Fin

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    Lourdes Torres Velasco

    Andrs se haba quedado maravillado con la historia de Gertrudis: al igual que a todos, le haba gustado mucho la historia de Almude-na y el estuche mgico. Es una historia preciosa, Gertrudis la fe-licit Andrs. Ha sido gracias a ti, t me dijiste que poda, y ahora creo que es as. Si crees que puedes, lo hars. As es, nunca digas que no puedes. Ya era hora de volver a casa, el colegio haba terminado por ese da. Gertrudis y Andrs estaban muy contentos, a ambos les haban felicitado por sus historias. Ahora era tiempo para descansar: haca una tarde estupenda, el sol brillaba con intensidad al tiempo que la brisa impeda que hiciera excesivo calor. Haca una temperatura perfecta para jugar al lado del gran rbol. Claudia tambin ira con ellos, haba cientos de mariposas y a la peque-a le encantaba verlas volar. Todo era perfec-to y se sentan muy felices. Ahora Gertrudis

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    Gertrudis y el lpiz que deseaba escribir solo

    se senta capaz de todo y, lo ms importante, nunca dira no puedo, porque ella era capaz de lograrlo todo si as lo crea.

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    Reflexiones desde la Psicologa. No puedo! y desilusin

    Es importante hacer ver al nio/a o a la perso-na adulta que considera que no puede hacer una determinada tarea, que la propia expre-sin no puedo! es en realidad, en s misma, un obstculo. Cuando decimos que no podemos, nuestro cerebro acoge dicha expresin como una orden y la convierte en una realidad. Por tanto, aunque de entrada no sepamos bien cmo resolver una situacin, hemos de man-tener una actitud positiva pues ello nos va a ayudar a dar pasos para lograr nuestra meta. Decir no puedo tiene una relacin direc-ta con el sentimiento de desilusin. Como la misma palabra nos indica, pierdes la ilusin porque piensas que no puedes. Entonces, pa-labra y sentimiento se unen y se convierten en una realidad. Sustituye la expresin no puedo por pue-

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    do; de igual forma, sustituye no lo s por yo s. Cuando desees hacer realidad un ob-jetivo que tengas en mente di para ti mis-mo/a las palabras yo s que yo puedo y aleja todo sentimiento de desilusin. Si en algn momento las cosas no salen como t deseas, mantn firme tu ilusin y, lo ms importante, cree en ti, cree que puedes y lo hars, porque t puedes!

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    MENUDO ARTE!

    ESCUELA CREATIVA PARA PEQUES

    Yo puedo!

    La actividad que vamos a desarrollar en esta ocasin desde Menudo Arte! va a resultar muy divertida. En este caso, se trata de elegir una cierta actividad o situacin que el nio/a sienta que no es capaz de llevarla a cabo. Y una vez que ya ha sido elegida, va a transfor-marla en yo puedo! La forma de hacerlo va a ser la siguiente. A travs de la modalidad artstica que se pre-fiera, se va a mostrar esa misma actividad siendo realizada de forma totalmente eficien-te por el nio/a. Se pone un ejemplo: imagi-nad que una persona se siente incapaz de ju-gar al tenis, pues puede crear una lmina en la que se ve a s mismo/a jugando perfectamen-

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    te a dicho deporte. Lo mismo puede ocurrir con situaciones a las que se le tenga miedo y la persona se sienta incapaz de enfrentarse a ellas, como, por ejemplo, aprender a nadar o el miedo a las araas. Podra crearse una ima-gen en la que la persona nada perfectamente o est cogiendo a las araas sin sentir miedo. Una vez que ha creado esa imagen, ahora slo falta decir las palabras mgicas: yo puedo!, porque decir no puedo! es un obstculo en s mismo. Cada vez que el nio/a quiera realizar dicha actividad y sienta que no puede, dir las pa-labras yo puedo!, al tiempo que podr visua-lizar la lmina creada con anterioridad en la que se ve a s mismo que s que puede! El objetivo de esta actividad no es crear com-peticin ni tratar de ser mejor que los dems, sino que la competicin es con uno mismo, cambiando as su significado habitual y com-prendiendo de este modo que cada uno pue-de llegar a ser lo que se propone. Creer en uno

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    mismo y en sus propias habilidades es la rece-ta para el xito, y ese xito no depende de ser mejor que los dems, ya que cada persona es maravillosa y nica por s misma.Los rboles son seres vivos extraordinarios que viven plenamente presentes. Nuestra mente es asombrosa y tiene unas capacidades increbles. Es apasionante descubrir lo ma-ravillosa que es! Gertrudis te invita a seguir descubrindolo en el mgico mundo de ra-se una vez el mundo de las emociones. Hasta la prxima aventura, amigos/as!

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    La autoraLourdes Torres Velasco

    Mara Lourdes Torres Velasco naci en Ronda (Mlaga) y es Licenciada en Psicologa por la Uni-versidad de Granada. As mismo posee una am-plia formacin en diversas temticas tales como Terapia de Conducta, Educacin para la Salud y calidad de vida, Coaching y Asesora Personal y Profesional entre otras reas.Con la editorial Crculo Rojo tiene el libro Yi-yaki, el planeta mgico en Centimn y el mgi-co mundo de Billetelandia en el que plantea un concepto de la Tierra en el cual todo lo que est contenido en ella posee vida, no solo plantas y animales, sino tambin objetos materiales, pues en Yiyaki todo posee energa vital.

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    En esta ocasin, Gertrudis en rase una vez el mundo de las emociones, una Psicologa de Cuento, la autora analiza diferentes emociones as como diversas situaciones que tanto pequeos como adultos hemos experimentado en alguna ocasin y a travs de historias divertidas y entra-ables se podrn ver reflejadas dichas emociones en los personajes que viven dichas aventuras.Al final de cada relato, el lector podr encontrar dos secciones, el primero de ellos se denomina Reflexiones desde la Psicologa en donde se apor-tarn recomendaciones para un mejor manejo dedichas emociones. Y en el segundo apartado, tene-mos Menudo Arte! Escuela creativa para peques, donde se propondrn actividades prcticas para ser llevadas a cabo por los pequeos, aportando as una mayor claridad de los conceptos desarro-llados en cada una de las historias.Aprender a manejar nuestras emociones de una forma divertida y creativa es lo que la autora nos ir mostrando en cada una de las aventuras a tra-vs de Gertrudis y una psicologa de cuento.Email de contacto: [email protected]

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    La ilustradoraVico CceresVico Cceres es una joven ilustradora argentina de 24 aos con un estilo definido y desenfadado que encaja muy bien con el estilo del proyecto de nuestra editorial. Ha publicado en diversos dia-rios y revistas en Latinoamrica.Vico ya ha ilustrado varios libros para nuestra edi-torial. El resultado de ellos son unas ilustraciones llenas de vida, muy modernas y refrescantes. Es-tamos seguros de que seguiremos colaborando enel futuro.Adems de ilustrar, Vico tambin realiza historie-tas. Actualmente trabaja como ilustradora free-lance.Mail de contacto: [email protected]

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    La editorial

    WeebleBooks es un proyecto educativo abierto a la colaboracin de todos para fomentar la educa-cin ofrecindola de una forma atractiva y mo-derna.Creamos y editamos libros educativos infantiles y juveniles divertidos, modernos, sencillos e imagi-nativos para los nios y jvenes del siglo XXI.Y lo mejor es que son gratuitos en formato elec-trnico! Queremos hacer accesible esta nueva forma de aprender.Apostamos por el desarrollo de la imaginacin y la creatividad como pilares fundamentales para el desarrollo de los ms jvenes.Con nuestros libros queremos redisear la forma de aprender y de leer.Si quieres saber ms de nosotros y conocer otros libros que puedes descargarte, vistanos en:www.weeblebooks.com

  • Mi primer viaje al Sistema SolarViaje a las estrellasLa guerra de TroyaEl descubrimiento de AmricaAmundsen, el explorador polarAtlas infantil de EuropaLas malas pulgasEl retoDescubriendo a MozartScame los colores!El equilibrista AlarmistaUh, el croman

    La Historia y sus historiasDescubriendo a DalCocina a conCienciaDescubriendo a van GoghApolo 11, objetivo la LunaEl lazarillo de TormesDescubriendo a MondrianMi primer libro de historiaOVNILa tortilla de patatasCarlos VMia amiga Andaluca

    Otros libros publicados

    Cmo leer los libros

  • Autora: Lourdes Torres Velasco Ilustradora: Vivo Cceres Correctora: Dolores Sanmartn http://www.weeblebooks.com [email protected], Espaa, febrero 2017

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