Area Lelia- Periodismo y frustración Album de Señoritas de Juana Manso

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Text of Area Lelia- Periodismo y frustración Album de Señoritas de Juana Manso

LBUMPERIODISMO

DE

SEORITAS

DE JUANA

MANSO

Y FRUSTRACIN PARA UN PROYECTO DOMSTICO DE FUNDAR UNA NACIN

LELIA AREA es Doctora en Letras (UBA) y Profesora y Licenciada en Letras (UNR). Sus reas de inters acadmico y de investigacin son las miradas de gnero y la escenografa de lo familiar en la Literatura Argentina Siglos XIX y XX. Es Profesora Adjunta por concurso de la Ctedra de Anlisis del Texto, Escuela de Letras, Facultad de Humanidades y Artes as como Profesora Titular de Gramtica Teatral y Literatura Dramtica de la Escuela Provincial de Teatro y Tteres de Rosario y Coordinadora de Intercambio Acadmico de la Fundacin del Gran Rosario. Asimismo, es Coordinadora Acadmica de la Carrera de Posttulo de Actualizacin en las Artes Escnicas, Direccin Provincial de Enseanza Artstica, Ministerio de Educacin Provincia de Santa Fe y Coordinadora de Intercambio de Acadmico, Subsede UNR Ctedra UNESCO para el Mejoramiento de la calidad y Equidad de la Educacin en Amrica Latina con base en la lectura y escritura. Por otra parte, se desempea como Profesora Titular Permanente, en la Maestra de Anlisis del Discurso, Facultad de Filosofa y Letras, UBA y es Profesora Titular Permanente, Carrera de Especializacin en Literatura Hispanoamericana, Universidad Nacional del Comahue. Ha sido profesora invitada como conferencista y dictante de seminarios de su especialidad en las universidades de Copenhague, Aalborg, Odense, Aarhus (Dinamarca), Pittsburgh y The Ohio State University (USA), Ottawa y Montreal (Canad) y Lille3, (Francia). Es autora de numerosos artculos y ediciones nacionales y extranjeras en torno a la relacin ficcin / poltica en la literatura y cultura argentina y latinoamericana del siglo XIX.

LELIA AREA

lbum de Seoritas de Juana MansoPeriodismo y frustracin para un proyecto domstico de fundar una nacin

Coleccin ARCHIVOS

Area, Lelia Albm de seoritas de Juan Manso : periodismo y frustracin para un proyecto domstico de fundar una nacin. 1 ed. Buenos Aires : Feminaria, 2005. 88 p. ; 20x14 cm ISBN 987-21999-0-6 1. Estudio Literario. I. Ttulo CDD 801.95

Diagramacin de tapa:

2005 feminaria@fibertel.com.ar 2005 Lelia Area larea@citynet.net.ar Buenos Aires, Repblica Argentina Queda hecho el depsito que marca la ley 11.723 Impreso en la Argentina - Printed in Argentina

Introduccin

Uno puede juzgar el grado de civilizacin de una nacin a travs de la posicin social de sus mujeres. D. F. Sarmiento

La Manso, a quien apenas conoc fue el nico hombre en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina que comprendiese mi obra de educacin y que inspirndose en mi pensamiento, pusiese el hombro al edificio que vea desplomarse. Era una mujer? (s/m) Domingo F. Sarmiento

Las dos citas de Sarmiento que encabezan este trabajo han sido privilegiadas con la aviesa intencin de dibujar los bordes del paradigma de contradicciones que caracteriz el mapa cultural en el que Juana Paula Manso de Noronha (1818-1875) instala su proyecto de publicar el peridico lbum de Seoritas. Peridico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros en los inicios del ao 1854. En este sentido, entiendo por mapa a esa seria ficcin que representa un paisaje intelectual particular desde un, no menos, particular punto de vista. Situada Manso en el Buenos Aires posCaseros y dando con ello fin a la proscripcin que protagonizara junto a su familia durante el rosismo, con escasos recursos, separada de su marido y teniendo a cargo a sus dos hijas pequeas,1 su tarea consistir en llevar a cabo la edicin del lbum. Esta propuesta tena como antecedente el O Jornal das Senhoras. Modas, Litteratura, Bellas Artes, Theatros e Critica (1852-1854),2 publicacin que la cont como redactora durante los primeros seis5

meses de esa revista cultural en la ciudad de Ro de Janeiro donde vivi la ltima etapa de su exilio, casada an con el violinista portugus F. S. Noronha.3 Una vez en nuestro pas destinar a sus compatriotas mujeres, el semanario lbum de Seoritas el que aparece, no obstante, durante tan slo las ocho primeras semanas del ao 1854, perodo suficiente para demostrar a esa incansable mujer que su empresa haba fracasado al perder todos sus suscriptores como reaccin a los tonos y temas que pusiese en escena. Su proyecto de reforma en el Buenos Aires de 1854 persegua el objetivo de actualizar el campo de conocimiento de las mujeres rioplatenses al mismo tiempo que pretenda lograr un modo de susbsitencia a travs de la venta del peridico. Como uno de los tantos emblemas poltico-literarios que Sarmiento supiera acuar, es mi intencin hacer jugar, en clave oximornica4 si se me permite utilizar un neologismo un tanto salvaje, los acpites mencionados con el objeto de exponer la controvertida escena pblica que tanto periodista como peridico revelan. En este sentido no deja de ser altamente llamativo que, cuando el escritor sanjuanino dcadas ms tarde elogia el compromiso intelectual de la Manso siente que deba modalizar a ste con un cambio genrico, con el solo fin de poder dar con el tono que ella supo desatar en su poca. De este modo, La Manso fue el nico hombre que... encarn las contradicciones irreconciliables de esta doble pertenencia genrica pagando, en una difcil trayectoria de obstculos, los costos que una subversin de tal tipo implica.5 En mi trabajo parto del presupuesto siguiente: escribir sobre el pasado no es simplemente decirlo sino que es igualmente producirlo dado que todo texto histrico participa de la experiencia de lo visto-percibido-comunicable sobre los dos planos simultneos y enclavados de un presente que se hace pasado y de un pasado que es rehecho. En este marco, los procesos de representacin simblica que integran la cultura son complejos y contradictorios y el diseo que visualizamos hoy es, en realidad, el producto de una larga trama narrativa producida como relato de la historia.6 La perspectiva del estudio del discurso histrico como operacin a la6

vez arqueolgica y taxonmica, es una violencia sobre la empiria histrica, un ejercicio del poder interpretativo, un proceso de seleccin donde la subjetividad se apoya en las coartadas narrativas ya codificadas que teatralizan los sucesos con arreglos a modelos que definen y legitiman la hegemona discursiva. Es tambin un sistema de preferencias, de otorgamiento y silenciamiento de voces que eleva o desplaza actores y proyectos sociales, delimita los espacios de lo privado y lo pblico, y opera como un proceso de produccin de significados donde el criterio de pertinencia o relevancia histrica releva al oscuro nivel de la cotidianeidad o del olvido los pequeos relatos o seres la intrahistoria que constituyen el basamento annimo de la epicidad.7 Sabemos entonces que, cuando una narracin se enuncia como historia, nos encontramos con una operacin que cuenta una cosa para decir otra, que no tiene un lugar propio porque el saber histrico es lo legendario. Mezcla de ciencia y de ficcin, podra pensarse como esa zona discursiva donde se dibuja el espacio, mientras se introduce el tiempo.8 El inters en conocer esta historia surge del hecho de que ella pueda ayudarnos a interpretar mejor las claves de la cultura en la que estamos inmersos y en la que participamos. En una dcada en la que los movimientos de mujeres han avanzado de modo significativo en nuestro pas y en nuestro continente, el tema del gnero, entendido como construccin cultural en torno a una diferencia biolgico-sexual, se convierte cada vez ms en una perspectiva a incorporar en la investigacin y en la vida cotidiana. Es esta una reflexin que pone sobre el tapete el tema de la reivindicacin del derecho de las mujeres a la voz y a la representacin que, en ltima instancia, es su derecho a ser activas participantes en la produccin de la cultura.

7

I

Prefigurar una patria es soar un espacio y sus lmites; ello no siempre (o no slo) consiste en un espacio fsico concreto, sino que es mucho ms que eso: es imaginar una geografa cuyos accidentes asignan lugares, separan y jerarquizan posiciones mientras excluyen del mapa territorios no deseados. No debemos olvidar que este mapa es el mapa de una ideologa y que en toda cultura nacional coexisten y pugnan, a nivel del discurso social, mapas diferentes. Segn Marc Angenot, en el discurso social, existe una cierta hegemona transdiscursiva que tiende a homogeneizar las prcticas, a imponer las temticas comunes, a arbitrar entre los gneros y los sectores. Dicho de otra forma, la contemporaneidad de los discursos sociales debera ser percibida como una realidad compleja y parcialmente heterognea, donde se inscribe la historia misma de los discursos particulares, su relativa autonoma, sus tradiciones propias y su ritmo de evolucin. En otros trminos, el discurso social es visto como una yuxtaposicin de campos discursivos, de lenguajes marcados y de finalidades establecidas y reconocidas, donde un trfico ms o menos oculto hace circular los paradigmas mayores de una hegemona dada.9 Dado que los espacios arriba mencionados no son necesariamente fsicos, un determinado paisaje, una determinada topografa, pueden constituirse en metfora de una cierta identidad colectiva en un momento preciso; de este modo, ellos coexisten en nuestro imaginario a la manera de distintos escenarios y protagonistas. As, entre nostalgias y utopas cada poca va construyendo diferentes mapas de la patria ya que toda composicin de cartografas es,10 por supuesto, una cuestin poltica. Si nos ubicamos, explcitamente, en el siglo XIX vemos que8

ser el Estado nacional quien le de al pas, a las mltiples naciones que coyuntural y blicamente convivan en esos territorios, un dibujo de sus fronteras. El Estado crea el mapa y el mapa crea la nacin. Cuando las fronteras son delimitadas, los sentidos y, por tanto las identidades, sern finalmente normalizadas. Es precisamente en este contexto que Benedict Anderson co