aleph.org.· NUEVA REVIST DE A FILOLOGÍA HISPÁNICA TOMO XXV NÚMI . 1 LA FRAGMENTACIÓ DE FÍDUCIA

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  • N U E V A REVISTA DE FILOLOGA HISPNICA T O M O X X V I NM. 1

    L A FRAGMENTACIN D E FDUCIA E N HISPANORROMNICO

    E L C A R C T E R D E L P R O B L E M A

    Es bien escaso el nmero de palabras latinas cuya transmisin al conjunto de los dialectos hispanorromnicos, antiguos y moder-nos, muestra tal complejidad y complejidad tan instructiva como F D C I A 'confianza' (en un principio, quizs 'confianza excesiva', con la connotacin peyorativa de overconfidence en ingls y aun de outrecuidance en francs antiguo) . Este proceso, por cierto muy paulatino, de divisin y fragmentacin, con la consiguiente deca-dencia de la familia entera, merece nuestro inters por varios mo-tivos. Cualquier examen, en laboratorio, de fenmeno tan impor-tante como el desmoronamiento de una unidad orgnica nunca deja de agudizar nuestro conocimiento de la glotobiologa; y en este caso concreto, el derrumbe ha sido casi completo: de los antiguos fuzia, fi uza, etc. no sobrevive ms, en el fondo, que una sola formacin, enteramente aislada para los hablantes de hoy: desahuciado. As se plantea de nuevo el problema, ya esbozado .con. ocasin de otros trabajos3, de si el mero nmero de variantes, mal perfiladas y que no se prestan a una neta diferenciacin semntica o estilstica, no puede llegar a ser un factor importante quizs el factor decisivo en la erosin de la voz que encabeza una familia lxica. Otra cir-cunstancia que nos anima a emprender este buceo es el feliz azar de que la aludida fragmentacin alcanz su mximum en una etapa del desarrollo lingstico sobre la cual proyecta mucha luz un sin-nmero de fuentes de fcil acceso: slo los legos y los nefitos opi-nan que los procesos opacos, oscurecidos por la irremediable falta

    1 A l u d o a esta situacin a lo largo de dos pesquisas anteriores p u b l i c a d a s e n esta revis ta : " L a f a m i l i a lxica laz(e)rar, lazdrar, lazeria: estudios de pa-leonto loga l ingst ica" , 6 (1952) , 121-172 y, ms expl c i tamente , " E n t o r n o a l c u l t i s m o m e d i e v a l : los descendientes hispnicos de D U L C S " , 24 (1975) , 24-45.

  • 2 Y A K O V M A L K I E L N R F H , X X V I

    de documentacin, son ms apasionantes que los relativamente transparentes.

    Cmo se explica, si es lcito comenzar una investigacin con una conjetura, tal proliferacin de variantes en el caso de un abs-tracto de abolengo latino como F I D C I A , que parece pertenecer a una categora de voces de evolucin relativamente lenta y constan-te? Se trata, igual que casi siempre en procesos histricos, de una irrepetible convergencia de factores muy distintos. Dentro de esta constelacin, reconocemos como punto de partida, por considera-ciones cronolgicas, la coexistencia, ya en latn clsico, de las dos variantes del radical, F I D - (como en F D E S 'fe') y F T D - (como en el cls. F D - O , E R E y en el vulg. F I D O , * - A R E , testigos fiar y confiar). Puesto que los romances ya no toleraban familias bicfalas de este tipo, enteramente aceptable en un idioma paleo-indo-europeo, es de esperar, desde el principio, que se produzcan roces y mezclas entre los brotes fe- y fi~. Luego, hubo de resultar algo extraa, para el hablante medio, la estructura de F I D C I A , ante todo el papel del ele-mento (llammoslo "interfij") - c - , que recordaba vagamente C A D C U S , * A S T R C U S (cf. malastrugo y sus satlites), encajando mal en el conjunto de los abstractos verbales y adjetivales del latn tardo. Como tercera complicacin, la que debera causar menor sorpresa al observador de hoy, podemos suponer el titubeo entre formas cultas, semicultas y patrimoniales tpica vacilacin de un hablante medieval y aun moderno ante un abstracto, en cualquier territorio latino; por curiosa casualidad, en toscano ha triunfado la variante culta, fidcia, que no ha tenido xito alguno en espa-ol. Luego llama la atencin otra fatal coincidencia que varios segmentos fnicos del prototipo latino: la / inicial, la d intervoc-lica, el grupo cia reducido a /kja/ ofrecen dificultades muy especiales, capaces de causar repercusiones primarias y aun secun-darias. As, no slo conviene averiguar si, en determinada zona, cae o se conserva la -d- latina entre vocales, sino tambin sacar en limpio qu reverberaciones presumibles podra tener su cada (p. ej., incompatibilidad de las vocales que de repente llegan a ser

    contiguas, etc.) . Como si todo ello no fuese suficiente, desempean, en la trayectoria de F I D C I A , un papel importante ciertos elemen-tos de actuacin muy caprichosa, p. ej., pese al optimismo cient-fico de M . Grammont, la disimilacin de consonantes. Una vez que la mayora de los hablantes opt por la prdida de la -d-, el tipo fiuzia, que representaba la etapa siguiente, adoleca del cho-cante rasgo de dos nexos palatales en slabas seguidas, / f j / y /zj/ , lo cual provoc reacciones distintas: algunos grupos se decidieron en favor de fuzia, otros por fiuza, unos pocos lugares de sesgo con-servador, sin duda, se obstinaron largo tiempo en cultivar fiuzia,

  • N R F H , X X V I L A FRAGMENTACIN DE " F D C I A " S

    mientras en otra parte individuos de mayor iniciativa se apresura-ron a librarse por entero de voz tan molesta. Si se suman todas estas fuerzas independientes, cuyo nmero excede de media doce-na, se echar de ver que el total de combinaciones posibles resulta muy elevado. Pero aun esta operacin aritmtica no agota la ri-queza de las posibilidades, ya que no se trata nicamente del sus-tantivo F D C I A y de sus antiguos reflejos (fuzia, hucia, fiuzia, fiuza, etc.), sino tambin de un conjunto muy impresionante de deri-vados finamente matizados: afiuz(i)ar, dasfuziar, enfeuzar, (a)huciar, etc., que en parte sobrevivieron al primitivo y que, de todos mo-dos, ofrecan a los diptongos eu, iu, etc. unas condiciones acen-tuales muy distintas. As, la fragmentacin de F D U C I A no tiene nada de misterioso; obedece al juego de ciertas normas y es enteramente previsible como fenmeno general, aunque sigue siendo sumamen-te difcil pronosticar un resultado concreto en cada caso individual.

    E L P U N T O D E P A R T I D A E N L A T N

    Quizs no se haya insistido lo bastante en la paradoja de que el derivado F D C I A se conserv largo tiempo en una zona en que no logr arraigar el correspondiente primitivo, a saber el adjetivo F D U S 'seguro, digno de confianza'. En efecto, Meyer-Lbke, apo-yndose en ambas versiones de su diccionario etimolgico en los hallazgos anteriores de Diez y Leite de Vasconcelos 2 , limita el

    2 M e y e r - L b k e n o r e p a r a e n u n a equivocacin gravsima de q u e se h i z o c u l p a b l e J . L E I T E D E V A S C O N C E L O S e n sus " N o t a s fi lolgicas ( I I ) " , nm. 19, RHi, 5 (1898), p . 422 (corr jase e l n m e r o de p g i n a ) . Despus de d o c u m e n -tar las formas feuza (ir. F o r t u n a t o de S. B o a v e n t u r a , Inditos de Alcabaga, I , 155) y fiuza (que e l p r o p i o L e i t e , t r a b a j a n d o e n e l terreno, recogi e n e l con-cejo de C a d a v a l y e n sus alrededores , p r o v . de Es trema d u r a ) , ambas formas ya ajenas a l portugus l i t e r a r i o , a las cuales agreg e l a p e l l i d o (o apodo?) n o r t e o Fiuza, e l f i llogo de L i s b o a declar a feuza p r o d u c t o e s p o n t n e o de F D C I A (como si se tratase de F ID-) , e q u i p a r n d o l o las formas medievales meor, meudo y vertude, c o n lo c u a l fiuza se convert ir a e n p r o d u c t o secunda-r i o , d e b i d o a l h i a t o ; cf. e l adv . M I N T I ( M ) > ant . meude > m o d . amiude. P e r o n o es as: t ratndose, e n r e a l i d a d , de F I D - , es l a v a r i a n t e fiuza l a q u e ms se acerca a la base l a t i n a ; feza, a lo q u e parece, es consecuencia de u n cruce de fiuza y de fe < F T D E . Es cur ioso observar q u e D i e z , e n 1858 (vase l a 1? e d . d e su EWRS, p . 492, s. v. ficia), fue ms exacto e n sus i n f o r m e s y ms j u i -cioso e n sus dic tmenes de l o q u e l leg a ser M e y e r - L b k e h a c i a 1930 (y n o es u n caso ais lado, p o r desgracia) ; t ra jo numerosas variantes , anal iz acertada-m e n t e fucia y hucia c o m o contracc iones de fiucia [es decir , fiuzia] y se equivoc slo a l o p i n a r q u e desahuciar es u n a voz t a n a n t i c u a d a c o m o las dems q u e c i taba . H u e l g a dec i r q u e l a discusin d e l p r o b l e m a n o se abr i a m e d i a d o s d e l s iglo pasado c o n e l veredic to d e l i lus t re c o m p a r a t i s t a ; y a e n 1611 S . de C o v a -r r u b i a s , a l registrar afuciar e n su Tesoro, l o ident i f i c como d e r i v a d o de fucia, e n q u e , a su vez, reconoc i , s i n v a c i l a r , u n representante l o c a l de F D C I A .

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    rea de F D C I A a la pennsula ibrica, registrando la forma espa-ola hacia, que califica correctamente de anticuada (y que, ade-ms, perteneca al estilo arrusticado) ; la portuguesa, fiuza, que indudablemente merecera el mismo rtulo; as como los verbos, de estructura y significacin difanas, ahuciar (afiuzar) y deshuciar (desfiuzar). Parece que no le llam la atencin al gran compara-tista el que los depsitos de F D U S se hallen precisamente fuera de la pennsula, aunque l mismo aduce, con irreprochable rigor, tan slo el it. fido y el fr. ant. y prov. ant. fi 3 . Semejante enredo revela, en primer trmino, cierto relajamiento en la conexin del primi-tivo y de su derivado. Luego se plantea el problema, ya ms arduo, de relacionar la supervivencia del satlite en una sola variedad del latn hablado, la hispanorromnica.

    No creo equivocarme al afirmar que se trata, en el caso de la perduracin regional de F D C I A , de otra manifestacin del esencial arcasmo del lxico hispanolatino. Este rasgo fue descubierto, ya hace medio siglo, independientemente, por Jud y Bartoli, y en la actualidad parece casi su