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REVISTA DIGITAL PARA LA DIFUSIÓN DEL ESPIRITISMO COMO CIENCIA PSICOLÓGICA Y SOCIAL, POR UN NUEVO INDIVIDUO Y UNA NUEVA SOCIEDAD Actualidad Espiritista · Centro Espírita Anoia · Centro Espírita de Ponent · Centro Espírita Pablo y Esteban · Centro Espírita Joanna de Angelis y Manuel · Centro Espírita Clara de Asís · · Centro Espírita Manuel y Divaldo · Centro Espírita Irene Solans · Asociación Espírita Otus y Neram · Centro Espírita Puerto de Esperanza · Centro Espírita semillas de Amor · La vejez Génesis espiritual La simbología del conocimiento Importancia del estudio Nueva entrega de: Entrevistando a Divaldo ABRIL 2012 · NúMERO 10 PUBLICACIóN TRIMESTRAL

Actualidad Espiritista

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Revista trimestral de Espiritismo

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  • REVISTA DIGITAL PARA LA DIFUSIN DEL ESPIRITISMO COMO CIENCIA PSICOLGICA Y SOCIAL, POR UN NUEVO INDIVIDUO Y UNA NUEVA SOCIEDAD

    ActualidadEspiritista Centro Esprita Anoia Centro Esprita de Ponent Centro Esprita Pablo y Esteban Centro Esprita Joanna de Angelis y Manuel Centro Esprita Clara de Ass

    Centro Esprita Manuel y Divaldo Centro Esprita Irene Solans Asociacin Esprita Otus y Neram Centro Esprita Puerto de Esperanza Centro Esprita semillas de Amor

    La vejez

    Gnesis espiritual

    La simbologa del conocimiento

    Importancia del estudioNueva entrega de:

    Entrevistando a Divaldo

    ABRIL 2012 NmERo 10PuBLIcAcIN TRImEsTRAL

  • Centros Espritas ColaboradoresCENTRO ESPRITA ANOIAC/ Comarca 43 2 08700 Igualada BarcelonaTelf. 938 045 084 - 619 492 472www.espiritas.es [email protected]

    GRUPO ESPRITA CLARA DE ASSSevilla telf. 638 488 [email protected]

    CENTRO ESPRITA IRENE SOLANSAv. Sant Ruf, 39 25004 Lleida Telf. 649 037 278http://ceis.spirity.com [email protected]

    CENTRO ESPRITA MANUEL Y DIVALDOC/ Tetun, 1 43202 Reus Tarragona Telf. 686 490 746 www.cemyd.com [email protected]

    CENTRO ESPRITA NUEVO AMANECER JOANNA DE ANGELIS Y MANUELC/ Diego Puerta n 1, Escalera 34, piso 7 A41009 Sevilla Telf. 675 599 966 - 675 599 967 - 954315 [email protected]tmail.com

    ASOCIACIN ESPRITA OTUS I NRAMC/ Germana Merc, 13 25300 Trrega LleidaTelf. 973 311 895 - 973 311 279www.kardec.es/otusineram [email protected]

    CENTRO ESPRITA PABLO Y ESTEBANAv Baix Peneds 29-31 43700 El Vendrell TarragonaTelf. 639 085 610 http://[email protected]

    CENTRO ESPRITA DE PONENTC/. Pirineus, 5, 25132 Benavent de SegriTelf .667724242 [email protected] http://acep.espiritas.net

    CENTRO ESPRITA PUERTO DE ESPERANZAC/ Almassora 53 bajo chan 12540 Vila-realCastelln Telf. 655 734 669www.puertodeesperanza.es [email protected]

    CENTRO ESPRITA SEMILLAS DE AMORC/ Padre Bover 16 bajos 12500 Vinaroz CastellnTelf. 605 965 195 / 645 300 453www.semillasdeamor.es [email protected]

    Revista Actualidad Espiritista Ano III N 10 Abril 2012

    Direccin: Dolores Martnez

    Equipo: Jess Valle, Xavier

    Llobet y Luciana Reis

    Maquetacin: Luciana Reis y

    Jess Valle

    Revisin: Marina Castells,

    Jess Valle y Xavier Llobet

    [email protected]

    www.actualidadespiritista.es

    Formato digitalDistribucin gratuita

    SumarioEditorial Aniversario 3

    Gnesis espiritual 4

    Taller de salud esprita 2012 8

    Tema central - La vejez 10

    Tema central - Transitar la ancianidad 14

    Programa simposium esprita- Les Borges del Camp 2012 16

    Bendita mediumnidad 18

    Cartas del lector 21

    Simbologa del conocimiento 22

    Importancia del estudio de la doctrina 24

    Comunicaciones 27

    Entrevistando a Divaldo 28

    Abril 2012 Revista Actualidad Espiritista | 2

  • Edito

    rial

    Edito

    rial

    Se cumplen 70 aos desde que la pluma de Cndido Xavier nos entreg la historia de Pablo y Es-teban, contada por el noble esp-ritu Emmanuel, su gua.

    Los espiritistas tenemos en este libro una gran fuente de inspira-ciones y de consuelos, y su narra-tiva uida y convincente consi-gue transportarnos a la poca en que se iniciaba un perodo de re-novacin moral de la Humani-dad, un tiempo en que la inuen-cia espiritual de Jess impregnaba amorosamente a todas las criatu-ras de la tierra de Israel.

    La historia de Jeziel-Esteban y de Saulo-Pablo iluminan nues-tras almas y despiertan profun-dos sentimientos, hacindonos partcipes a travs de la narracin de Emmanuel de cmo el mensa-je de la buena nueva ofrecido por el Maestro conquistaba corazo-nes para su causa, incluso sin lle-gar a conocerlo en persona.

    Al recordar tambin la historia del Espiritismo, la continuacin del movimiento cristiano, senti-mos que fueron tiempos mgicos cuando Allan Kardec record al mundo el autntico mensaje del Evangelio: fuera de la caridad no hay salvacin.

    En los ciclos de la historia des-tacan los momentos cumbre, acontecimientos especiales que fueron claves en el desarrollo de la Humanidad; en el campo mo-ral de los hombres la vida de Jess y el Espiritismo son dos cumbres que marcan nuestra evolucin.

    Pero en este caso no hablamos de la historia tradicional que ex-plican los textos de las universi-dades e institutos, si no que ha-blamos de nuestra evolucin como seres espirituales eternos, caminando desde la ignorancia hacia la sabidura a travs de ml-tiples existencias. La historia de Pablo y Esteban sirve de nexo de unin entre esos dos hitos mora-les; la aparicin del cristianismo y las comunicaciones espirituales generalizadas en todo el planeta, dejando constancia que ambos episodios son en realidad un ni-co movimiento de fuerzas espiri-tuales que trascienden la tempo-ralidad, una ventana a nuestra esencia espiritual imperecedera con el objetivo de ayudarnos a despertar.

    Todos los protagonistas de esta obra colectiva que es el cristianis-mo original han alcanzado su po-sicin espiritual a travs de largos milenios de trabajo y esfuerzo,

    sacricio y dolor, necesarios para abandonar el valle oscuro del pasado y alcanzar las cum-bres de luz, objetivo que todos estamos llamados a conquis-tar.

    Pablo, despus de la conver-sin en el camino de Damasco, se disciplina con trabajos ru-dos y ascticos en el desierto, y concienciado con los errores cometidos se dispone a iniciar su tarea evangelizadora. Pre-viendo la dicultad del trabajo por hacer y expresando sus du-das y recelos que se encontrar en el trato con sus antiguos co-rreligionarios de la ley mosaica pide consejo, en un encuentro espiritual sublime, a su amada Abigail.

    Ante los retos de nuestros das, nuestras dudas e indeci-siones, esas respuestas son una perfecta sntesis de lo que se espera de los trabajadores esp-ritas, concienciados con su de-ber, cuatro simples palabras que dicen mucho:

    Ama, trabaja, espera y per-dona.

    Aniversario

    Edito

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    3 | Revista Actualidad Espiritista Abril 2012

  • El principio espiritual

    1. La existencia del principio espiritual es un hecho que no necesita demostracin, tal cual acontece con el princi-pio material. En cierta forma se trata de una verdad axio-mtica: se constata por sus efectos, al igual que la materia por los que le son propios.

    De acuerdo con el principio que reza: Si todo efecto tie-ne una causa, todo efecto inteligente tiene una causa in-teligente. No hay quien no haga la diferencia entre el mo-vimiento mecnico de una campana agitada por el viento y el movimiento de esa misma campana destinado a pro-ducir una seal, una advertencia que testimonia, por eso mismo, un pensamiento, una intencin. Ahora bien, como a nadie se le puede ocurrir atribuir el pensamiento a la materia de la campana, se concluye de esto que se mueve gracias a una inteligencia que se sirve de ella como instrumento para manifestarse.

    Por la misma causa, nadie atribuye el pensamiento al cuerpo de un hombre muerto. Si el hombre vivo piensa, es porque hay algo en l que ya no est una vez que mue-re. La inteligencia que hace mover a la campana est fue-ra de ella, mientras que la que hace actuar al hombre est en l mismo; sa es la diferencia.

    2. El principio espiritual es el corolario de la existencia de Dios. Sin ese principio, Dios no tendra razn de ser, ya que es tan inconcebible imaginar a la soberana inteli-gencia reinando durante la eternidad sobre la materia bruta, como suponer a un monarca terrestre gobernando durante toda su existencia sobre trozos de roca. No pode-mos admitir a Dios sin los atributos esenciales de la Divi-nidad: justicia y bondad; mas esas cualidades resultaran intiles si slo se ejercieran sobre la materia.

    3. Por otra parte, Dios no sera soberanamente justo y bueno si crease seres inteligentes y sensibles para arrojar-los a la nada, despus de algn tiempo de sufrimientos, sin ninguna compensacin y gozara su vista como una sucesin infinita de seres que nacen sin haberlo pedido, toman conciencia de s mismos slo para conocer el dolor y luego se apagan para siempre despus de una efmera existencia.

    Gnesis espiritual

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    a Esp

    ritaSin la supervivencia del ser pensante, los sufrimientos de la vida seran, por parte de Dios, una crueldad sin fina-

    lidad. He aqu por qu el materialismo y el atesmo se complementan: al negar la causa, no admiten el efecto, y al negar el efecto, no pueden admitir la causa. El materia-lismo es consecuente consigo mismo, si bien no lo es con la razn.

    4. La idea de la perpetuidad del ser espiritual es innata en el hombre. Es, a la vez, una intuicin y una aspiracin del ser humano. ste comprende que solamente en ella reside la compensacin por las miserias de la vida, y sa es la razn por la cual siempre ha habido y habr ms espiri-tualistas que materialistas, ms cantidad de destas que ateos.

    A la idea intuitiva y al poder del razonamiento, el Espi-ritismo suma la sancin de los hechos, la prueba material de la existencia del ser espiritual, de su supervivencia, de su inmortalidad y de su individualidad, precisando y de-finiendo lo que anteriormente era vago y abstracto. Nos muestra al ser inteligente actuando fuera de la materia, durante o despus de la vida corporal.

    5. Son una sola y misma cosa el principio espiritual y el principio vital?

    Partiendo, como siempre, de la observacin de los he-chos, diremos que si el principio vital fuese inseparable del principio inteligente, se los podra confundir. Pero, ya que existen seres que viven y no piensan, como las plan-tas; cuerpos humanos an animados por la vida orgnica, pero que ya no manifiestan pensamiento alguno; movi-mientos vitales que se producen en el ser vivo indepen-dientemente de todo acto de voluntad; vida orgnica que sigue activa durante el sueo, mientras que la vida inte-lectual no presenta signos exteriores, diremos que la vida orgnica reside en un principio inherente a la materia e independientemente de la vida espiritual, que es propia del espritu; y siendo que el espritu, a su vez, es dueo de una vitalidad ajena a la materia, resulta, por consiguiente, que esta doble vitalidad reposa dos principios diferencia-dos el uno del otro (cap. X, n. 16 a 19).

    6. El principio espiritual, proviene del elemento csmi-co universal, o ser slo una transformacin, un modo de existencia de ese elemento, como lo son la luz, la electrici-dad y el calor?

    Si fuese as, el principio espiritual sufrira las vicisitudes de la materia; se extinguira por la desagregacin, como ocurre con el principio vital. El ser inteligente poseera

    5 | Revista Actualidad Espiritista Abril 2012

  • una existencia momentnea y similar a la del cuerpo, y despus de la muerte volvera a la nada, o lo que sera igual, al todo universal, lo cual se constituira en la afirmacin de las doctrinas materialistas.

    Las propiedades sui generis que reconocemos en el principio espiritual prueban que tiene una existencia propia e independiente, ya que si se originase en la ma-teria no poseera tales propiedades. Siendo que la inte-ligencia y el pensamiento no pueden ser atributos de la materia, remontndonos de los efectos a las causas lle-gamos a la conclusin de que el elemento material y el espiritual son los dos principios constitutivos del Uni-verso. El Elemento espiritual individualizado confor-ma a los seres llamados espritus, al igual que el ele-mento material individualizado constituye los diversos cuerpos orgnicos e inorgnicos de la Naturaleza.

    7. Ya hemos admitido al ser espiritual y no podemos aceptar que su origen est en la materia; pues bien, cul es, entonces, su punto de partida?

    En este terreno, los medios de investigacin se equi-vocan, como en todo lo que se refiere al principio de las cosas. El hombre slo es capaz de constatar aquello que existe. Sobre el resto, nicamente puede emitir hipte-sis. Y ya sea porque este conocimiento sobrepasa el al-cance de su inteligencia actual o porque tal conoci-miento le pueda resultar ahora intil o inconveniente, Dios no se lo concede ni siquiera por medio de la reve-lacin.

    Lo que Dios revela a los hombres por intermedio de sus mensajeros y que, por otra parte, ellos mismos po-dran deducir por s del principio de la justicia sobera-na, que constituye uno de los atributos esenciales de la Divinidad, es que todos tienen un mismo punto de partida. Todos son creados simples e ignorantes y con idntica aptitud para progresar mediante su actividad individual; que todos alcanzarn el grado de perfec-cin compatible con la criatura gracias a sus esfuerzos personales y que todos, hijos de un mismo Padre, son objeto de igual solicitud, razn por la cual nadie recibe privilegios o dones especiales ni nadie est exento del trabajo que le es impuesto a los dems para alcanzar la meta.

    8. As como Dios cre los mundos materiales de toda eternidad, tambin cre seres espirituales eternos: de otro modo, los mundos materiales no tendran finali-dad. Se podra llegar a concebir a los seres espirituales sin mundos materiales, pero nunca a stos sin seres espirituales. La finalidad de los mundos materiales es

    abastecer a los seres espirituales de los elementos de trabaja para el desarrollo de su inteligencia.

    9. El progreso es la condicin normal de los seres espirituales y la perfeccin relativa la meta que deben alcanzar. Ahora bien, como Dios ha creado de toda eternidad y crea sin cesar eternamente, hay seres que ya han logrado llegar al punto culminante de la esca-la.

    Antes de que la Tierra existiese, ya los mundos su-cedan a los mundos. Cuando la Tierra sali del caos de los elementos, el espacio estaba poblado por seres espirituales de diferentes rdenes, desde quienes na-can a la vida hasta aquellos que ocupaban ya un lugar entre los espritus puros, vulgarmente llamados n-geles.

    unin del principio espiritual con la materia

    10. La materia deba ser el objeto de trabajo del es-pritu, a efectos del desarrollo de sus facultades. Pero era necesario que ste pudiese actuar sobre aqulla, razn por la cual fue destinado a habitarla, as como el leador habita en el bosque. La materia sera, a la vez, el objeto e instrumento de trabajo. Pero Dios no quiso unir al espritu con la piedra rgida, sino que prefiri crear cuerpos organizados, flexibles y capaces de recibir los impulsos de la voluntad, que se presta-sen a todos los movimientos.

    El cuerpo es, a la vez, envoltura e instrumento del espritu, y a medida que ste adquiere nuevas aptitu-des se reviste de la materia apropiada al nuevo tipo de trabajo que deba realizar, exactamente como un obre-ro a medida que perfecciona su obra se vale de instru-mentos ms delicados.

    11. Para ser ms exactos, diremos que el espritu mismo da forma a su envoltura y la adeca a sus nue-vas necesidades, perfeccionndola. Desarrolla y com-pleta su organismo a medida que siente la necesidad de manifestarse nuevas facultades, es decir, posee el instrumento acorde con su inteligencia. Dios le hace entrega de los materiales; l los pone a trabajar; por ese motivo, las razas ms avanzadas poseen un orga-nismo o, si se prefiere, un rgano cerebral ms perfec-cionado que el de las razas primitivas. Tambin se explica de esta manera el sello especial que el carcter del espritu imprime a los rasgos de la fisonoma y a los gestos del cuerpo (cap. VIII: El alma de la Tie-rra).

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    rita

    12. Desde el instante en que un espritu nace a la vida espiritual, debe hacer uso de sus facultades para poder avanzar. En un comienzo estas facultades son rudimentarias, revistiendo una envoltura corporal apropiada a su estado de infancia intelectual, mas a medida que sus fuerzas aumentan deja la vieja envoltura para revestir otra. Ahora bien, como en todos los tiempos ha habido mundos y stos dieron nacimiento a cuerpos organizados, apropiados para recibir espritus, en todos los tiempos stos, fuese cual fuere su grado de adelantamiento, halla-ron los elementos necesarios para la vida carnal.

    13. Al ser exclusivamente material, el cuerpo sufre las vicisitudes de la materia. Despus de haber trabajado durante algn tiempo, se desorganiza y descompone. Al no hallar elemento para su actividad, el principio vital se extingue y el cuerpo muere. Para el espritu, el cuerpo privado de vida carece de utilidad. Entonces lo abando-na, como se deja una casa en ruinas o un traje ajado por el uso.

    14. El cuerpo slo es una envoltura destinada a alojar al espritu. Poco importa su origen o los elementos que lo conforman. Aunque el cuerpo del hombre sea una creacin especial, est constituido por los mismos que inte-gran los cuerpos de los animales y es animado por el mismo principio vital, es decir, activado por idntico fuego, as como es iluminado por la misma luz y est sujeto a vicisitudes de igual tenor e idnticas necesidades: estas aseveraciones nadie las pone en duda.

    Si consideramos nicamente a la materia, haciendo abstraccin del espritu, no hay nada en el hombre que lo distinga del animal. Pero si hacemos la distincin entre el habitante y la habitacin, todo cambia fundamental-mente.

    Aunque un noble viva en la choza del campesino o vista el sayal del pastor, seguir siendo un gran seor. Lo mismo sucede con el hombre. No es su vestido de carne el que lo eleva por sobre la bestia y lo convierte en un ser especial, sino su ser espiritual, su espritu.

    El Gnesis, cap. XI, Allan Kardec.

    A los impacientes:En primer lugar, empezad por aprender bien, compren-der bien y sobre todo practicar bien lo que sabis, a n de que Dios os considere dignos de que os ensee ms.

    El Cielo y el Inerno. Allan Kardec. Prefacio.

    7 | Revista Actualidad Espiritista Abril 2012

  • El Taller de Salud Esprita, del que celebra-mos la 6 convocatoria los pasados das 30, y 31 de marzo y 1 de abril en Salou, explica la salud del ser humano como un todo formado por partes individuales pero interdependien-tes unas de otras, en el que el todo holos en griegoes ms que la suma de las partes; es la interpretacin holstica de la salud por la doctrina esprita.

    Desde la ptica esprita la persona est for-mada por tres partes principales: espritu, periespritu y cuerpo fsico o soma, y para ser consecuentes con nuestra visin de la reali-dad cualquier actuacin para mejorar nues-tra salud debe incluir estas tres fracciones del ser. La accin para alcanzar un estado pleno de salud debe tener en cuenta todas las par-tes; si actuamos sobre el cuerpo fsico tam-bin debemos tener en cuenta nuestro peries-pritu, con su memoria de realizaciones pasadas, y el espritu, chispa de origen divino que es portadora en germen de nuestra reali-dad trascendente y divina.

    No podemos olvidar el equilibrio psicol-gico y mental, puesto que somos seres socia-les y nuestras relaciones con los dems tam-bin deben ser tenidas en cuenta para lograr el objetivo de la salud, denida por la Orga-nizacin Mundial de la Salud (OMS) como un estado de completo bienestar fsico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Tenemos aqu tambin el concepto holstico de salud, por cuanto cada uno de los factores interac-ta en el estado de los dems de forma indi-vidual y en el conjunto.

    Las enfermedades son, en un gran porcen-taje, efectos y no causa; en el Taller de Salud Esprita trabajamos con el ideal de alcanzar la causa original de la enfermedad o desequi-

    librio, identicarla y buscar cmo solucio-nar el problema, siempre con la indispen-sable colaboracin de la persona implicada. Ella ha de ser parte activa en la solucin y no un paciente que espera que otra per-sona le cure.

    Muchas veces la causa se encuentra en sucesos de pocas remotas de la vida, de la etapa de la infancia o incluso de otras existencias, entonces el trabajo del tera-peuta es hacer comprender a la persona ayudada que la reconquista de la salud ne-cesita de su implicacin en el proceso por medio de una actuacin decidida, cam-biando hbitos alimenticios, de conducta y formas de pensar nocivas, apoyados siempre en la paciencia y la perseverancia durante largo tiempo. Tambin es parte del tratamiento hacerle saber que la victo-ria es posible, que no est sola y que no hay obstculo que no se pueda vencer con voluntad, coraje y deseo de cambio.

    Cuando comprendemos en profundidad estos conceptos sucede como en este 6 Taller de Salud donde nos reunimos ms de 200 personas procedentes de Centros Espritas de toda Espaa y del extranjero, y que se convirti en una gran reunin fa-miliar en la que rein la emocin de los reencuentros, los lazos de amistad renova-dos y fortalecidos, los intercambios de ex-periencias, las felicitaciones por los xitos y los emotivos apoyos para superar los obstculos de la vida, contando con el xi-to deseado gracias a la aportacin de todo el equipo de trabajadores espritas que hi-cieron posible un inolvidable parntesis espiritual en nuestra vida diaria que cont con gran variedad de actividades: Confe-rencias y charlas sobre salud mental y fsi-ca, consultas con mdicos espritas, masa-jes teraputicos, atendimiento fraterno,

    Taller de saludesprita 2012

    Abril 2012 Revista Actualidad Espiritista | 8

  • Salu

    d

    terapias transpersonales, grupos de mediumnidad familiar, pases espritas y estudio del Evangelio, que han sido durante este n de semana nuestras ocupaciones a tiempo completo, con la voluntad de llevar a la prctica el aforismo mens sana in corpore sano, como aprendizaje de que un espri-tu en paz, consciente de la realidad de la vida espi-ritual, implicado en su evolucin moral con Jesu-cristo como ejemplo y modelo para la Humanidad, es un espritu en camino hacia la salud, la plenitud y la felicidad.

    Gracias a este Taller de Salud Esprita muchas personas ya conocen los benecios de una vida or-denada en el plano material y espiritual y se acer-can en mayor nmero y con creciente inters a re-cibir informacin y atendimiento para atenuar sus preocupaciones y enfermedades gracias a las tera-pias espritas que se ofrecen en esta reunin frater-na.

    Los que dudan salieron informados, los do-lientes fueron confortados, los que sufren fue-ron consolados y los desorientados obtuvie-ron aclaraciones, nadie se fue sin obtener algo que necesitaba para retomar los trabajos del da a da y enfrentar con mejores perspectivas las obligaciones que se presentan en su hori-zonte personal.

    Slo nos cabe agradecer a los Organizadores Espirituales de este acontecimiento su dedica-cin y amor fraterno, su entrega y esfuerzo para ayudarnos a conocernos y reconocernos, porque el punto de partida para hallar la salud y la paz siempre ha sido y ser concete a ti mismo.

    9 | Revista Actualidad Espiritista Abril 2012

  • La vejez es el otoo de la vida; en su ltimo declive, es su invierno. Slo con pronunciar la palabra vejez, sentimos el fro en el corazn; la vejez, segn la estimacin comn de los hombres, es la decrepitud, la ruina; recapitula todas las tristezas, todos los males, todos los dolores de la vida; es el preludio melanclico y desolado del adis final. En esto hay un grave error. Primero, por regla general, ninguna fase de la vida humana est totalmente desheredada de los dones de la naturaleza, y todava menos de las bendiciones de Dios. Por qu la ltima etapa de nuestra existencia, aquella que precede inmediatamente el coronamiento del destino, debera ser ms afligida que las otras? Sera una contradiccin y no correspondera con la obra divina, pues todo en ella es armona, como en la viva composicin de un concierto impecable. Al contrario, la vejez es bella, es grande, es santa; y vamos a estudiarlo un instante, a la luz pura y serena del Espiritismo.

    Cicern escribi un elocuente tratado de la vejez. Sin duda, encontramos en estas pginas clebres algo del genio armonioso de este gran hombre; sin embargo, es una obra puramente filosfica y que contiene slo puntos de vista fros, una resignacin estril, y de abstracciones puras. Es en otro punto de vista que hay que colocarse, para comprender y para admirar esta peroracin augusta de la existencia terrestre.

    La vejez recapitula todo el libro de la vida, resume los dones de otras pocas de la existencia, sin tener las ilusiones, las pasiones, ni los errores. El anciano ha visto la nada de todo lo que deja; ha entrevisto la certeza de todo lo que va a venir, es un vidente. Sabe, cree, ve, espera. Alrededor de su frente, coronada de una cabellera blanca como de una cinta hiertica de los antiguos pontfices, alisa una majestad totalmente sacerdotal. A falta de reyes, en ciertos pueblos, eran los Ancianos quienes gobernaban. La vejez todava es, a pesar de todo, una de las bellezas de la vida, y ciertamente una de sus armonas ms altas. A menudo decimos: qu guapo anciano! Si la vejez no tuviera su esttica particular, a qu dicha exclamacin?

    No obstante, no hay que olvidar que en nuestra poca, como ya lo deca Chauteaubriand, hay muchos viejos y pocos ancianos, lo que no es la misma cosa. El anciano, en efecto, es bueno e indulgente, ama y anima a la juventud, su corazn

    La vejez

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  • Tem

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    tral

    no envejeci en absoluto, mientras que los viejos son celosos, malvolos y severos; y si nuestras jvenes generaciones no tienen ya hacia los abuelos el culto de otros tiempos es, precisamente en este caso, porque los viejos perdieron la gran serenidad, la benevolencia amable que haca antao la poesa de los antiguos hogares. La vejez es santa, es pura como la primera infancia; es por ello que se acerca a Dios y que ve ms claro y ms lejos en las profundidades del infinito.

    Es, en realidad, un comienzo de desmaterializacin. El insomnio, que es la caracterstica ordinaria de esta edad, es la prueba material. La vejez se parece a la vspera prolongada. En vsperas de la eternidad el anciano es como el centinela avanzado en el lmite de la frontera de la vida; ya tiene un pie en la tierra prometida y ve la otra orilla y la segunda ladera del destino. De ah esas ausencias extraas, esas distracciones prolongadas, que se toma por un debilitamiento mental y que son en realidad slo exploraciones momentneas del ms all, es decir, fenmenos de expatriacin pasajera. He aqu lo que no se comprende siempre. La vejez, como tan a menudo decimos: es el ocaso de la vida, es la noche. El ocaso de la vida, es verdad; pero hay tardes muy bellas y puestas del sol qu tienen reflejos apotesicos! Es la noche, tambin es verdad; pero la noche es muy bella con sus adornos de constelaciones! Como la noche, la vejez tiene sus Vas Lcteas, sus caminos blancos y luminosos, reflejo esplndido de una vida larga plena de virtud, de bondad y de honor!

    La vejez es visitada por los Espritus de lo invisible; tiene iluminaciones instintivas; un don maravilloso de adivinacin y de profeca: es la mediumnidad permanente y sus orculos son el eco de la voz; de Dios. Es por eso que las bendiciones del anciano son santas dos veces; debemos guardar en su corazn los ltimos acentos del anciano que muere, como el eco lejano de una voz querida por Dios y respetada por los hombres.

    La vejez, cuando es digna y pura, se parece al noveno libro de Sybille que l slo, vale lo que todos los dems, porque los recapitula y porque resumiendo todo el destino humano, anula a los otros. Persigamos nuestra meditacin sobre la vejez, y estudiemos el trabajo interior que se cumple en ella. De todas las historias, se dice, la ms bella es la de las almas. Y esto es verdad. Es bello penetrar en este mundo interior y sorprender en l las leyes del pensamiento, los movimientos secretos del amor.

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  • filosofas intentaron explicar a la muerte; bien poco conservaron de su verdadero carcter.

    El cristianismo la diviniz; sus santos la miraron frente a frente noblemente, sus poetas la cantaron como una liberacin. Sin embargo, los santos del catolicismo vieron en ella slo la exoneracin de las servidumbres de la carne, el rescate del pecado; y a causa de esto, hasta los ritos funerarios de la liturgia catlica difunden un tipo de espanto por esta peroracin, sin embargo tan natural, la existencia terrestre. La muerte simplemente es un segundo nacimiento; dejamos este mundo de la misma forma que entramos en l, segn la orden de la misma ley. Un tiempo antes de la muerte, un trabajo silencioso se cumple: la desmaterializacin ya ha comenzado. A ciertos signos podramos comprobarlo si los que rodean el moribundo no estn distrados en otras cosas. La enfermedad desempea aqu un papel considerable: termina en algunos meses, en algunas semanas, en algunos das puede, lo que el trabajo lento de la edad haba preparado: es la obra de disolucin de la que habla el apstol Pablo. Esta palabra disolucin es muy significativa: indica claramente que el organismo se desagrega y que el periespritu se desata del resto de la carne con la que fue envuelto.

    Qu sucede en ese momento supremo que todas las lenguas llaman la agona , es decir, decir el ltimo combate? Lo presentimos, lo adivinamos. Un gran poeta moribundo tradujo este instante solemne con este verso: Est aqu el combate del da y de la noche.

    En efecto, el alma entr en un estado crepuscular; est en el lmite extremo, en la frontera de ambos tipos de mundo y visitada por las visiones iniciales de aquel en el que va a entrar. El mundo que deja le enva los fantasmas del recuerdo, y toda una comitiva de Espritus le llega del lado de la aurora. Jams morimos solos, igual que jams nacemos solos. Los invisibles que nos conocieron, que nos amaron, que nos prestaron asistencia aqu abajo vienen para ayudar al moribundo a desembarazarse de las ltimas cadenas de la cautividad terrestre. En esta hora solemne, las facultades crecen; el alma, medio liberada, se dilata; comienza a volver a su atmsfera natural, a repetir su vida vibratoria normal, y es para esto para lo que en este instante se revelan en algunos

    La vejez contemplada en toda su realidad, devuelve al alma la verdadera juventud y el nuevo renacimiento en un mundo mejor. El alma del anciano es una cripta misteriosa, alumbrada por el alba inicial del sol del otro mundo. Lo mismo que las iniciaciones antiguas se cumplan en las salas profundas de las Pirmides, lejos de la mirada y lejos del ruido de mortales distrados e inconscientes es, parsimoniosamente, en la cripta subterrnea de la vejez que se cumplen las iniciaciones sagradas que preludian a las revelaciones de la muerte.

    Las transformaciones o, mejor dicho, las transfiguraciones operadas en las facultades del alma por la vejez son admirables. Este trabajo interior se resume en una sola palabra: la sencillez. La vejez es eminentemente simplificadora de toda cosa. Simplifica primero el lado material de la vida; suprime todas las necesidades ficticias, las mil necesidades artificiales que la juventud y la edad madura haban creado, y que haban hecho de nuestra complicada existencia una verdadera esclavitud, una servidumbre, una tirana. Lo diremos ms alto: es un principio de espiritualizacin.

    El mismo trabajo de simplificacin se cumple en la inteligencia. Las cosas admitidas se vuelven ms transparentes; en el fondo de cada palabra encontramos la idea; en el fondo de cada idea divisamos a Dios. El anciano tiene una facultad preciosa: la de olvidar. Todo lo que fue ftil, intil en su vida, se borra; guarda en su memoria, como en el fondo de un crisol, slo lo que fue sustancial. La frente del anciano no tiene ya nada de la actitud orgullosa y provocadora de la juventud y de la edad viril; se inclina bajo el peso del pensamiento como de la espiga madura. El anciano baja la cabeza y la inclina sobre su corazn. Se esfuerza en convertir en amor todo lo que queda en l de facultades, de vigor y de recuerdos. La vejez no es pues una decadencia: realmente es un progreso; una marcha adelante hacia el trmino: a este ttulo es una de las bendiciones del Cielo.

    La vejez es el prefacio de la muerte; es lo que la hace santa como la vspera solemne que hacan los antiguos iniciados antes de levantar el velo que cubra los misterios. La muerte es pues una iniciacin. Todas las religiones, todas

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    moribundos fenmenos curiosos de mediumnidad. La Biblia est llena de estas revelaciones supremas. La muerte del patriarca Jacob es el tipo consumado de desmaterializacin y de sus leyes. Sus doce hijos estn reunidos alrededor de su lecho, como viva corona fnebre. El anciano se recoge, y despus de haber recapitulado su pasado, sus memorias, profetiza a cada uno de ellos el futuro de su familia y su raza. Su vista todava se extiende ms lejos; percibe en la extremidad de los tiempos al que debe un da recapitular toda la mediumnidad secular del viejo Israel: el Mesas; y muestra como el ltimo retoo de su raza, ser el que resumir toda la gloria de la posteridad de Jacob. Ningn faran, en su orgullo, muri con semejante grandeza como este anciano oscuro e ignorado que expiraba en un rincn de la tierra de Gessen.

    El ocaso de la vida, es el fin de un viaje penoso y a menudo de una prueba dura, es el momento de la reflexin en la que el pensamiento tranquilo y sereno se eleva hacia las regiones infinitas. ()

    Qu sucede entonces? El Espritu, es decir, el alma y su envoltorio fludico, y por consiguiente el yo, se lleva la ltima impresin moral y fsica que le golpea sobre la tierra; la guarda un tiempo

    ms o menos prolongado, segn su grado de evolucin. Es por eso que es importante rodear la agona de los moribundos de palabras dulces y santas, de pensamientos elevados, porque son los ltimos ruidos, estos ltimos gestos, estas ltimas imgenes que se imprimen sobre las hojas del libro subconsciente de la conciencia; es la ltima lnea que leer el muerto desde su entrada al ms all o tan pronto como sea consciente de su nuevo modo de ser.

    La muerte es pues, en realidad, un paso; es una transicin y una traslacin. Si debamos tomar de la vida moderna una imagen, lo compararamos de buena gana con un tnel. En efecto, el alma avanza en el desfile de la muerte ms o menos lentamente, segn su grado de desmaterializacin y espiritualidad.

    La muerte es pues una mentira, ya que la vida, parece apagada, reaparece cada vez ms radiante, en la certeza de la inmortalidad del alma. Es el despertar bendito.

    Len Denis, de su obra La vejez

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  • Uno de los desafos de la sociedad ac-tual, con su ritmo vertiginoso, sus esca-las de valores, sus modas, mitos y creen-cias, radica en aceptar que la ancianidad, es un hecho patolgico, natural, al que todos llegaremos en algn momento. En cambio, la vejez, es un estado del alma que puede manifestarse en cual-quier etapa de la vida del ser humano; se asocia con la disconformidad, la falta de vivir y el pesimismo.

    Lograr una ancianidad sin vejez, sera tal vez el punto de conuencia de nues-tros objetivos de vida, cuando ya mayo-res, la existencia nos proponga otras actividades, otras actitudes, otras mira-das.

    Hasta hace menos de un siglo, pocos llegaban a viejos; pero ahora casi todos llegaremos a serlo: los viejos se volvie-ron normales. Con la normalizacin, el viejo pas a ser una presencia frecuente y por ende, molesta en una sociedad in-segura (..) Hay entre ellos personas con gran experiencia, mucho menos mani-pulables que los jvenes.

    Adems, tienen tiempo libre e incluso pueden abrazar una causa con ms de-terminacin, porque en muchos casos ser lo que devuelva a su existencia el sentido que la marginacin etaria (de la edad) le haba quitado (...) A esta altura de la vida es mucho ms comn expre-sarse sin reservas, lo que no es debido a ningn debilitamiento sino a una pers-pectiva diferente del momento existen-cial. En sntesis: es un sector de pobla-cin con un enorme potencial de transformacin social...(Eugenio Za-aroni para Clarn Spl. Palabra Mayor).

    Hay tres factores que promueven la toma de conciencia del inicio de esta etapa de la vida: t -BKVCJMBDJOPSFUJSPMBCPSBMt -B DPOTJEFSBDJO P EFTDPOTJ-

    deracin social de las personas que han superado cierta edad.t &M DPOKVOUP EF USBTUPSOPT P

    disfunciones fsicas y orgnicas.

    Frente a este conjunto de razones ex-ternas que cumplen la funcin de dispa-rar expectativas y vivencias, puede pre-sentarse a veces, una crisis por la cercana de un perodo vital para el ser humano, pero asociado culturalmente con inutilidad, desgaste, abandono.

    Cabe entonces al ser, realizar los me-canismos que lo impulsen: -al reconoci-miento de su nueva etapa de vida que se va dando paulatinamente: -aceptacin- de sus posibilidades expresivas y de de-sarrollo fsico, programacin de nuevas actividades que el tiempo disponible y la experiencia de vida permiten y por ltimo, valoracin de todo lo que se pudo haber vivido y de la posibilidad de continuar experimentando y apren-diendo, de otra manera.

    Lejos de asumir esta etapa de vida con depresin y angustia por el tiempo transcurrido, la persona mayor puede construir su futuro con experiencias que vitalicen ms su espritu, enriquez-can sus afectos, llevando ternura y com-prensin por los procesos naturales que se deben vivir.

    La juventud es la edad heroica y su losofa la del entusiasmo; la madurez es la edad de la plenitud, la vejez necesi-ta un presente y un maana, y otras edades, una losofa de la esperanza. Cualquier poca de la vida que se estan-ca en su temporalidad, ve declinar su horizonte, pierde vigor y envergadura (Bermann, Gregorio) El papel que la fa-milia y la sociedad tienen en este entra-mado de relaciones vitales, es suma-mente signicativo. Se debe tomar conciencia de que los ancianos (ms de 600 millones en el mundo actual), re-quieren atenciones y cumplimiento de necesidades bsicas que hacen a su atencin material como afectiva.

    Transitar laancianidad

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    Esta es una responsabilidad ineludi-ble de quienes tienen manejo de poder de decisiones trascendentes que afectan a la calidad de vida y a la dignidad de las personas. A la familia, tambin le com-pete otras tareas que se direccionan en dos sentidos: la atencin a sus requeri-mientos materiales si fueran necesarios y tambin, el cuidado de sus necesida-des aqu se requieren con mayores de-mostraciones y sensibilidad.

    Al transitar por este camino, el ser humano dignica, muchas veces, el va-lor de los afectos, de la compaa, de la disposicin para el dilogo, para com-partir el tiempo ms libre que se dispo-ne.

    Para la familia entonces, implica una pausa necesaria en el vrtigo de los das y sobre todo a una consideracin y una valoracin de esos seres - nuestros pa-dres, nuestros abuelos- que hoy transi-tan (como maana lo haremos noso-tros), esta etapa de decaimiento fsico

    pero que puede posibilitar el fortaleci-miento afectivo.

    Es tiempo de organizar otro tipo de actividades que permitan el cuidado de la salud, la energa mental, el desarrollo de aquellas capacidades espirituales, anhelos o aspiraciones que han queda-do postergadas. Es tiempo de reexio-nar sobre las posibles equivocaciones cometidas, los aciertos alcanzados, las intenciones que movilizaron ciertas ac-titudes de vida. Y en esa meditacin res-ponsable de la vida, percibir todo lo que se recibi de los seres queridos, todo lo que se dio afectivamente, comprendien-do que es este, un tiempo propicio para enriquecer los afectos familiares, pro-mover las actitudes solidarias, porque una existencia rica en emociones, nos retornar forticando la materia, y brindando serenidad y paz a los senti-mientos.

    Transitar de esta manera la tercera edad, es caminar sin la desesperacin

    del tiempo que se escapa, sin la angustia por el cuerpo que ya no se tiene, sin el caprichoso aferrarse a lo pasado como smbolo de lo mejor que se tuvo en la vida. Cada etapa de la vida ofrece sus experiencias, sus aprendizajes y de cada uno depende saber aprovecharla con el propio crecimiento espiritual.

    Sera importante poder vivir los aos que Dios permita con sana alegra, con la serenidad de una conciencia tranqui-la, con el constante esfuerzo por seguir superndose da a da, seguros de que todo lo que hemos construido en esta existencia, se aquilata en el espritu como una fuerza que no conoce fronte-ras materiales.

    Si el hombre joven es bello, el viejo es grande, si se ve fuego en los ojos de los jvenes, en el de los viejos se ve luz (Victor Hugo).

    Esteban Prez

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  • X SIMPOSIUM ESPRITALes Borges del Camp1 y 2 de septiembre 2012

    TRANSICIN PSICOLGICA

    Simposium o Sympsion es la charla entre copas de unos amigos, la segunda parte de un banquete, cuando los comensales se dedican a beber y a conversar en entera libertad en la sobremesa, un ritual originario de la Grecia clsica presente en muchas obras loscas y poticas, como El Banquetede Platn, dedicado al amor. En esta obra siete invitados con siete perspectivas diferentes sobre el tema compiten entre ellos con la retrica como arma, siendo el ltimo discurso, ofrecido por Scrates, el mejor construido, con una convincente estructura losca y muy seductor en su expresin.

    Tomamos la palabra Simposio como referencia a una reunin donde no falta la mesa compartida y la charla animada entre personas que participamos de un mismo ideal y buscamos el momento propicio para fortalecer nuestra amistad y exponer las experiencias individuales, donde presentar propuestas y escuchar nuevas ideas que nos ayuden en la renovacin constante de nuestros conocimientos espritas.

    Como en la obra de Platn aqu tambin esperamos a los expositores de la doctrina esprita para escuchar, comprender y asimilar nuevas propuestas y nuevos derroteros de conocimiento por los que transitar, pues la experiencia que nos ofrecen los que llevan ya muchos aos en esta pacca pero sacricada lucha es un buen ejemplo para los que queremos seguir sus pasos.

    LA ASISTENCIA ES LIBRE Y GRATUITA, PERO LAS PLAZAS SON LIMITADAS POR LO QUE ROGAMOS CONTACTEN CON LOS TELFONOS FACILITADOS PARA LA INFORMACIN NECESARIA.

    EL SER VICIO DE COMEDOR ES OPCIONAL Y ES IMPRESCINDIBLE REALIZAR RESERVA

    CEMYD es una asociacin sin nimo de lucro dedicada desde hace ms de 25 aos al estudio, prctica y divulgacin de la doctrina esprita.

    es una asociacin sin nimo de lucro dedicada desde hace ms de 25 aos

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  • Inscripciones hasta el da 15 de agosto de 2011

    Asistencia gratuita - Plazas limitadas

    Informacin y reservas: Isabel Tel. 651 983 328 M Carmen Tel. 620 889 815

    Para los asistentes que deseen participar de las comidasofrecidas por la organizacin, debern reservar plaza.

    Sbado: Comida - 10; Cena - 10; Domingo: Comida - 15;

    El sbado 1 de septiembre podremos escuchar dos ponencias presentadas por los confe-renciantes Xavier Llobet, del centro esprita Irene Solans de Lleida, y Santiago Gen, del centro esprita Joanna de Angelis de Reus.El domingo 2 de septiembre Dolores Martnez y Manuel Soer, del centro esprita Ma-nuel y Divaldo de Reus, nos ofrecern su exposicin dentro de un cartel que en prximas ediciones pasaremos a informar con ms detalle.

    ORGANIZA

    CEMYDCENTRO ESPRITA MANUEL Y DIVALDO

    Calle Benidorm 3-5 Reuswww.cemyd.com

    [email protected]

    17 | Revista Actualidad Espiritista Abril 2012

  • An recuerdo aquel domingo de octubre, fro y oscuro, cuando volva a casa. Iba paseando por las calles desiertas. De repente me pareci que alguien me estaba siguiendo amparndose en lo oscuro de la noche. Mi corazn golpe ms fuerte en mi pe-cho, la sangre empez a correr ms deprisa y un la-tigazo de adrenalina recorri todo mi cuerpo. La idea de que alguien aprovechara esa oscuridad para, en el mejor de los casos, atracarme hizo que todos mis sentidos se alteraran.

    Mi vista, mis sentidos estaban a or de piel, inten-taba escuchar, ver en la oscuridad, pero nada, cual-quier ruido de una hoja me pona en guardia. Lle-

    gu a la avenida donde la luz ya iluminaba unos metros a m alrededor y me sent ms seguro. Es curioso que tuviera ms miedo a la oscuridad que a un posible atracador, puesto que si hay un atracador poco importa si hay ms o menos oscuridad, pero la luz me hizo sentir ms seguro.

    Entr en el hogar nervioso, sediento, inquieto. Deba calmarme, comer algo ligero e irme a descan-sar, puesto que el da siguiente debera ir al Centro Esprita para participar en la reunin medimnica. Haca ya algn tiempo que me integr a un Centro Esprita con la idea de progresar en el estudio y prctica del Espiritismo, y mi tarea era la de sumar

    Benditamediumnidad

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  • energa a la de mis compaeros a travs de la ora-cin, mientras otros orientaban, comunicaban, y escudriaban a los espritus desencarnados que necesitaban ayuda. En el viaje de ida, en el coche, pens en lo ocurrido el da anterior y en el hecho de que a n de cuentas no hubo ningn motivo para asustarme, pero lo cierto es que me asust. Pas en ese momento por mi mente la idea de que algn espritu estuviera sentado en los asientos de atrs de mi vehculo, sin que yo pudiera verlos. Instintivamente mir por el espejo retrovisor, en un acto reejo evidentemente no vi nada.

    Llegando al Centro Esprita, ya calmado, con-centrado y con ganas de trabajar, me integr a la reunin, como haca siempre.

    La reunin iba avanzando cuando escuch a tra-vs de la voz de una mdium, a un espritu que deca que haba venido acompaando a uno de los integrantes del grupo. En un principio interrump la oracin para prestar atencin, segundos despus consegu prestar atencin y dirig mi pensamiento en ayudar a ese espritu, con lo que la energa con-tinuaba emanando. Era curioso que el orientador no le preguntara a quien iba acompaando, al con-trario, dedicaba todas sus palabras para decirle que estaba en un lugar seguro y que poda contar con nosotros para ayudarle. Mis ganas de saber si por casualidad era yo su blanco se desvaneci cuando sonaron estas palabras por la boca del orientador: No sufras, hermano, aquellos que te perseguan, han sido apartados de tu presencia. Ya no saben donde ests, y si por acaso lo supieran, aqu no pueden entrar, por al alta carga de vibra-cin positiva que nos envuelve. No nos importa lo que has hecho, sino lo que hars a partir de ahora.

    El espritu dud, se mantuvo en silencio durante un tiempo. El orientador respet ese silencio, para que el espritu visitante meditara en todo lo que le haba dicho.

    Los dems mdiums seguan trabajando, yo es-cuchaba pequeos murmullos, mi atencin estaba centrada en ese espritu y el hecho de que estuviera cerca me facilitaba escucharlo mejor.

    El silencio se rompi cuando el orientador, vien-do que nada deca el espritu le dijo en voz pausada y amorosa:

    - Necesito que me ayudes.El espritu gir la cabeza hacia su interlocutor y

    con cara extraa le contest: - Yo? quieres que te ayude? Cmo voy a

    ayudarte si no te conozco? - Si que puedes ayudarme, no es difcil, ne-

    cesito que me ayudes para que yo pueda ayudarte.

    Necesito que des tu el paso. Intuyo que hay un he-cho que te atormenta, una accin realizada que te perturba. Mi trabajo es el de ayudarte sin pedirte nada a cambio, tan slo tus palabras.

    - En qu te basas para decirme todo eso? puedo negarlo todo!

    - Cierto. Podrs negar pero no evitar que esas sombras que te persiguen se vayan.

    Que curioso! A mi tambin me pareci que una sombra me siguiera por aquella oscura calle.

    - Muchas de las sombras que nos persiguen son nuestros propios miedos le comentaba el orientador no son sombras fsicas, sino mentales. Es la respuesta a una mala accin o pensamiento.

    Eso me hizo pensar mucho. Decid acordarme y despus de la reunin meditar sobre ello. El espri-tu fue orientado y el trabajo continu.

    Ya por la noche, en el hogar, a ltima hora, la que dedicaba a la lectura, medit en las palabras del orientador. Intentaba acordarme de acciones que hubiera cometido hacia los dems, hacia alguna persona y no encontraba respuesta coherente. Seran mis sombras o un espritu? continu pre-guntndome.

    En uno de esos intervalos en que dejas de pensar e intentas descansar mentalmente, me vino un pensamiento en el que no haba cado. Has pensa-do que en vez de hacer algo sea el no haberlo he-cho? No has pensado en que puede ser que alguien te siga para que lo ayudes y t, instintivamente no le prestas atencin?

    Es imposible, yo no soy mdium. Yo no veo ni escucho a los espritus me contest. Reconozco que cada persona tiene un trabajo a desarrollar. Es verdad, tambin, que siempre admir a los m-diums serios y ms de una ocasin me lament de no tener esa mediumnidad que muchos de mis compaeros tienen, pero hemos aprendido que mediumnidad es igual a responsabilidad y eso conlleva sacricio y templanza. Por lo tanto, no pueden ser espritus sino mis propios miedos, mi propia conciencia que me alerta. Eso me hizo estar ms alerta a todo y me di cuenta que en ciertos momentos me alteraba, incluso conscientemente me estaba dando cuenta de que hablaba sin pensar, chillando y a la vez, no siempre con razn. Ped hablar con los directores de mi Centro Esprita al respecto.

    El da de la entrevista entr preocupado y sal an ms preocupado si caba. En un principio me hablaron de mi forma de ser, de comportarme y de actuar que tena. Acertaron de pleno en la mayora de las cosas en otras, si eran ciertas, quizs no

    Rela

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  • quise admitirlo en ese momento. Lo que ms me impact fue cuando me dijeron que se me estaba desarrollando la mediumnidad.

    - Perdn? Estis seguros?- pregunt algo plido.

    - Nosotros lo intuamos, pero la Espirituali-dad nos lo ha conrmado. El Espritu Gua me dice que debes esforzarte an ms en aprender y debes empezar a controlar tu conciencia. Pensar antes de hablar. Meditar antes de actuar. Debes su-marte al grupo de estudio del Evangelio Segn el Espiritismo que se realiza en el Centro Esprita los mircoles y seguir participando de las reunio-nes medimnicas con el n de ir perfeccionndo-te.

    - Y cundo empezar como mdium? pregunt en el momento en que un escalofro reco-rri todo mi ser.

    - Tiempo al tiempo. No hay que correr. Cuando se crean unos cimientos, hay que esperar un tiempo prudencial para ver si estn en perfec-tas condiciones antes de empezar a construir enci-ma. No vaya a ser que con las prisas, no estuviera bien y todo el trabajo de construccin sea en vano, con el consiguiente riesgo de perder el trabajo rea-lizado hasta el momento.

    Recuerdo que mi mente vol. Me vea en la carne de alguno de mis compaeros dando paso a los Es-pritus. Y no puedo negar que miles de preguntas se amontonaron en mi cabeza, lo que me bloque y un intenso dolor de cabeza me invadi. Despus, ya todos en el saln, tomando un caf con leche y

    hablando de varias cosas, me despej.En mi poca de bombero, recuerdo haber pasado

    malas noches. Pero esa noche misma no pude pegar ojo. Todos los temores me invadan. So como si es-tando yo echado en la cama, los espritus se fueran turnando para ponerse encima de m y comandar mi cuerpo. Yo notaba como entraban y como salan Dios mo, que tortura!

    Despus de tantos aos, a veces, an recuerdo esos inicios de esa profesora que se llama mediumnidad. Es con ella que he aprendido lo que es sufrir y amar, tener y perder, querer y no poder, poder y no querer. A travs de mi pensamiento han pasado cientos y cientos de espritus de todo tipo. Recuerdo an las du-das del inicio. ser yo o ser un espritu? Y a veces echo de menos esa observacin, porque a travs de la constancia, del trabajo creamos una rutina y esa ruti-na nos ayuda a quitar barreras, es cierto, pero tam-bin a estar menos vigilantes total, ser mdium es estar en el lo de la navaja: no corras para no cortarte e intenta mantener el equilibrio para no caerte.

    Si hoy debo hablar sobre la mediumnidad, no po-dra hacerlo sin reconocer que mis rodillas an con-servan signos de errores que me hicieron caer, pero tambin conservo los callos de las manos al agarrar-me con fuerza a la cuerda que los compaeros y la espiritualidad me pusieron delante para que con es-fuerzo pudiera levantarme y continuar.

    Bendita mediumnidad. Bendita oportunidad.

    Johnny M. Moix

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    ctorQu opinin tienen los

    espiritistas de las psicofonas?Jos Antonio Carmona. correo electrnico.

    La primera psicofona de la que se tiene conocimiento es la realizada por Friedrich Jrgue-son, cuando al realizar grabaciones de cantos de pjaros escuch tambin voces humanas. Al principio lo atribuy a una interferencia radiofnica pero en un segundo intento esas voces se dirigan a l. Pudo escuchar la voz de su madre, ya fallecida, hablarle en tono familiar, lo que para l fue una prueba irrefutable de que esas voces pertenecan a personas que ya no vivan en la Tierra.

    Podemos aadir un dato que no es muy conocido, Edison, el gran inventor norteamericano, estuvo trabajando en un artilugio que permitiera la comunicacin con los espritus de los que haban muerto, pues l crea posible que la personalidad del ser humano sobreviviera a la muerte. No lo consigui.

    En 1959 el descubrimiento de Jrgueson demostr la realidad de esa comunicacin transins-trumental.

    Para los espiritistas no son necesarias ms pruebas para creer y conocemos de la existencia de muchos mtodos para realizar una comunicacin con los espritus, pero lo importante no es la posibilidad de la comunicacin si no el mensaje que nos pueden aportar, ya sea por la relacin establecida o por el contenido.

    Para una persona que no crea en la vida tras la muerte cualquier prueba objetiva que le pre-sentemos podr ser rechazada, es su libertad y es libre de creer o no creer.

    Una prueba de la realidad de la supervivencia espiritual puede hacer descubrir a una perso-na el signicado de la vida y, en cambio, a otra dejarla totalmente indiferente. Nos encontra-mos con muchas personas que han vivido experiencias de audiciones, visiones, apariciones, sueos, sucesos inexplicables que aportan una pista que nos ayude a encontrar soluciones al gran misterio de la vida, pero todos esos hechos son solo puertas que dan acceso a todo un conocimiento nuevo para el hombre. Nosotros decidimos si cruzarlas o no.

    De cualquier asunto serio se puede frivolizar y las psicofonas no estn a salvo de ser utili-zadas en ese sentido, tanto para ridiculizarlas como para intentar explotar la credulidad de la gente. Los espiritistas creemos en la vida tras la vida, pero no creemos tan importante el como comunicarnos sino lo que decimos o recibimos en esa comunicacin, y, en denitiva, tomar conciencia de la realidad espiritual del hombre y su trascendencia.

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  • La direccin del Centro Esprita con el n de ampliar los mtodos de instruccin y aprendi-zaje de sus miembros organiz un taller de autoconocimiento, con nalidades tericas y prcticas, en un n de semana de ambiente veraniego y en compaa de la Naturaleza amable y protectora.

    El concepto de taller maniesta la voluntad de los organizadores de que en estos eventos no se viene slo a escuchar, es una ocasin para la reexin y la exposicin de nuevos conceptos, resolviendo dudas y aprendiendo, necesitando invariablemente de la plena implicacin de los asistentes.

    El material terico se centr en la simbologa utilizada por las antiguas culturas para repre-sentar la necesidad del esfuerzo y el sacricio para alcanzar el conocimiento y la sabidura. La parte prctica consisti en un test de evaluacin para poder determinar nuestro nivel de autoco-nocimiento y de asimilacin de conceptos.

    Iniciamos el taller con la imagen mitolgica del dragn, que se encuentra en la gran mayora de culturas antiguas, ya sea asociada a imge-nes de lucha y valor para enfrentarse a esas guras mitolgicas que guardan la entrada al conocimiento superior en los pueblos germni-cos y nrdicos, o representando las fuerzas del Universo y la Naturaleza en el lejano oriente, y donde an es venerado como smbolo de sabidura.

    El dragn es el guardin de fantsticos tesoros y al matarlo el hroe se apropia de ellos, adquie-re sus conocimientos, es la pauta habitual del viaje del hroe, gura arquetpica, tantas veces

    representada como enseanza universal: el esfuer-zo, el sacricio necesario para adquirir la sabidura, la puerta de entrada a otro concepto de Universo, o lo que es lo mismo: a una nueva interpretacin de la vida.

    A veces el dragn toma forma de serpiente como gura del conocimiento y en algunas culturas del cercano oriente simboliza tambin el mal. De la tradicin hebrea hereda el Cristianismo esta simbologa de la serpiente que ofrece la manzana del conocimiento, que realmente simboliza el despertar a la conciencia, el acceso a un nivel superior de la vida. La expulsin del paraso es el despertar de la inocencia infantil y la entrada en el discernimiento, es a partir de la imagen de la desnudez, y el sentimiento de vergenza, como la conciencia despierta y se responsabiliza de su estado.

    La serpiente mtica es el ser espiritual enterrado en barro, la representacin de nuestro cuerpo terrenal, el dragn que debemos enfrentar es la puerta al mundo espiritual, el conocimiento de la realidad, la verdad, y nos enfrentamos a la lucha con la espada de la responsabilidad. Son imgenes simblicas que se repiten una y otra vez en las culturas repartidas por todo el planeta.

    Desde la ptica de la evolucin psicolgica del hombre-espritu eterno vivimos en un mundo infantilizado, donde todo se compra y se vende, entregados a la ilusin de creer que nos conocemos a nosotros mismos. La falta de compromiso es la tnica general, ofrecemos ayuda de forma super-cial, para excusarnos a la primera oportunidad dando por hecho que ni la fraternidad ni la solidari-dad son obligaciones nuestras.

    Simbologa delconocimiento

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  • Refle

    xin

    Refle

    xin

    Joanna de ngelis dene el perodo infantil psicolgico del ser humano como una etapa de inconcrecin, de indenicin, donde nicamente nos importa aquello que podemos poseer y manejar a nuestro antojo. Durante esta etapa nos creemos el centro del Universo.

    La ausencia de afecto y sensibilidad hacia los dems dene a la perfeccin el sentimiento predominante en esa fase: la falta de compromiso. El ego infantil no quiere mirar ms all de la coraza fsica, donde reside la emotividad, porque teme verse afectado por los sentimientos y as verse obligado a tomar partido en la lucha, abandonando el refugio seguro de su ignorancia.

    Ya en los test de autoconocimiento ante la pregunta clave Te conoces a ti mismo? La res-puesta diferenciadora de la inmadurez psicolgica infantil es la indenicin: no s.

    Interpelado por la direccin del taller a propsi-to de mi respuesta me vi expulsado de mi coraza protectora, obligado a mirarme en el espejo del terapeuta, esa persona que remueve las aguas aparentemente lmpidas de la conciencia, levan-tando el cieno que se oculta en el fondo. Las aguas se enturbian y oscurecen, hacindose visible el poso de lodo y, en consecuencia, posibilitando su renovacin.

    La limpieza es necesaria.

    Pero duele.

    Y el dolor nos despierta.

    Y al despertar empezamos a aceptarnos tal como somos, iniciando el camino para dejar de parecer y llegar a ser.

    Ya no puedo mirar con los mismos ojos a mis compaeros y durante unos momentos huyo buscando refugio en la naturaleza, aunque s que es imposible huir de m mismo.

    Me detengo ante un rbol cuando la luz del sol declina, anunciando el atardecer con esas tonalida-des de colores clidos que tantos pintores han intentado imitar. Dirigiendo mis ojos a lo alto puedo admirar como sus hojas se hacen transparen-tes, translcidas, mientras a sus pies yacen los frutos que nadie ha querido recoger, manzanas ajadas, estropeadas, golpeadas, picoteadas, desperdiciadas, manzanas que otras manos no recogieron, que se convierten en smbolo del conocimiento que no aceptaron, de las oportunidades perdidas, tantas como yo mismo tantas otras veces rechac por no estar en el momento oportuno, en el lugar adecua-do, por falta de compromiso, de constancia, de continuidad en el trabajo para recoger el fruto del conocimiento e integrarlo en mi ser, dando un paso ms hacia la plenitud de la inteligencia.

    Pedid y se os dar, buscad y encontraris, llamad y se os abrir.

    Sabemos qu pedir, qu buscar o donde llamar?

    La peor respuesta es no s.

    Jess Valle

    Refle

    xin

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  • Importancia del estudio de la doctrina

    Para muchas personas, la oposi-cin de los cientficos es, si no una prueba, por lo menos una poderosa presuncin en contra. No somos de aquellos que se levantan contra los sabios, porque no queremos que di-gan que los insultamos; por el con-trario, los tenemos en mucha estima y nos sentiramos muy honrados de estar entre ellos. Pero su opinin no podra ser, en todas las circunstan-cias, un juicio irrevocable.

    Desde que la Ciencia sale de la ob-servacin material de los hechos, y trata de apreciar y explicar esos he-chos, el campo est abierto a las con-jeturas. Cada cual trae su pequeo sistema, que quiere hacer prevalecer y lo sustenta con obstinacin. No vemos todos los das preconizadas y rechazadas las opiniones ms diver-gentes, luego combatidas como errores absurdos, para despus ser proclamadas como verdades incon-testables? Los hechos, he aqu el ver-dadero criterio de nuestros juicios y el argumento sin rplica. En ausen-cia de hechos, la duda es la opinin

    del sabio. Para las cosas notorias, la opinin de los sabios es con justo t-tulo fehaciente, porque saben ms y mejor que el vulgo; pero en hechos de principios nuevos, de cosas des-conocidas, su manera de ver no pasa nunca de ser hipottica, porque no estn ms exentos que los otros de prejuicios. Yo dira, incluso, que el sabio, tal vez, tiene ms prejuicios que cualquier otro, porque una pro-pensin natural lo lleva a subordi-narlo todo al punto de vista que pro-fundiz: el matemtico no admite pruebas sino en una demostracin algebraica, el qumico relaciona todo con la accin de los elementos, etc. Todo hombre que se ha dedica-do a una especialidad subordina a ella todas sus ideas; y si le sacis de ella, raciocina mal con frecuencia, porque todo quiere someterlo al mismo crisol: es una consecuencia de la flaqueza humana.

    Consultar, pues, voluntariamen-te y con toda confianza, a un qumi-co sobre una cuestin de anlisis, a un fsico sobre la fuerza elctrica, a

    un mecnico sobre una fuerza mo-triz; pero ellos me permitirn, sin que eso perjudique el aprecio que merecen sus conocimientos especia-les, no valorar del mismo modo su opinin negativa en materia de Es-piritismo, no ms de lo que estimo el juicio de un arquitecto sobre una cuestin de msica.

    Las ciencias comunes estn basa-das sobre las propiedades de la ma-teria, que se pueden experimentar y manipular a voluntad. Los fenme-nos espritas estn basados sobre la accin de inteligencias que tienen su propia voluntad y nos prueban a cada instante que no estn a disposi-cin de nuestros caprichos. Por tan-to, las observaciones no pueden ser hechas de la misma manera, pues requieren condiciones especiales y otro punto de partida. Querer some-terlas a nuestros procesos ordinarios de investigacin, es establecer ana-logas que no existen. La Ciencia, propiamente dicha, es, por tanto, in-competente como ciencia, para pro-nunciarse en la cuestin del Espiri-

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    tismo: no tiene que ocuparse de l, y su juicio, cualquiera que sea, favora-ble o no, no puede tener ninguna importancia.

    El Espiritismo es el resultado de una conviccin personal que los sa-bios pueden tener como individuos, haciendo abstraccin de su cualidad de tales; pero querer someter esta cuestin a la Ciencia, equivaldra a querer decidir la existencia del alma en una asamblea de fsicos o de as-trnomos. En efecto, el Espiritismo est enteramente basado en la exis-tencia del alma y su estado despus de la muerte. Ahora bien, es sobera-namente ilgico pensar que un hombre debe ser un gran psiclogo porque es un gran matemtico, o un gran anatomista. Al disecar el cuer-po humano, el anatomista busca el alma y porque no la encuentra bajo su escalpelo, como encuentra un nervio, o porque no la ve despren-derse como un gas, deduce que no existe, porque l se coloca bajo un punto de vista exclusivamente mate-rial. Quiere esto decir que tenga ra-zn contra la opinin universal? No. Vase, pues, como el Espiritismo no incumbe a la Ciencia. Cuando las creencias espritas se hayan popula-rizado, cuando sean aceptadas por

    las masas y a juzgar por la rapidez con que se propagan, esa poca no estara lejos ocurrir con ellas lo que sucede con todas las ideas nue-vas que encuentran oposicin: los sabios se rendirn a la evidencia. La aceptarn individualmente por la fuerza de las cosas.()

    Volvemos a repetir que si los he-chos que nos ocupan se hubiesen concretado al movimiento mecni-co de los cuerpos, la investigacin de la causa fsica de ese fenmeno en-trara en el dominio de la Ciencia. Pero, tratndose de una manifesta-cin que se substrae a las leyes de la Humanidad, escapa a la competen-cia de la ciencia material, porque no puede ser explicada ni por nmeros, ni por la fuerza mecnica. Cuando surge un hecho nuevo, que no com-pete a ninguna ciencia conocida, el sabio para estudiarlo, debe hacer abstraccin de su ciencia y conven-cerse de que constituye para l un nuevo estudio, que no se puede ha-cer con ideas preconcebidas.

    El hombre que considera infalible su razn est muy cercano del error; pues hasta los que tienen las ideas ms falsas se apoyan en su razn y en virtud de ella rechazan todo lo

    que les parece imposible. Los que en otras pocas rechazaron los admira-bles descubrimientos con que se honra la Humanidad, apelaban para hacerlo a ese juicio.

    A lo que se llama razn, con fre-cuencia, no es ms que al orgullo disfrazado, y quien quiera que se crea infalible se coloca como igual a Dios. Nos dirigimos, pues, a los que son bastante prudentes para dudar de lo que no han visto, y que, juz-gando el porvenir por el pasado, no creen que el hombre haya alcanzado su apogeo, ni que la Naturaleza haya vuelto para l la ltima pgina de su libro.

    Necesidad de estudio perseverante

    Aadamos que el estudio de una doctrina, tal como la Doctrina Esp-rita, que nos lanza de repente en un orden de cosas tan nuevas y tan grandes, no puede ser hecho con buen resultado si no por hombres serios, perseverantes, ajenos de pre-venciones y animados de una firme y sincera voluntad de alcanzar un resultado. No podramos dar esos calificativos a los que juzgan, a prio-ri, ligeramente y sin haber visto todo; que no dan a sus estudios ni la

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  • continuidad, ni la regularidad, ni el recogimiento necesario; y menos an sabramos darlos a ciertas per-sonas que para no faltar a su reputa-cin de personas chistosas, se empe-an en procurar un lado burlesco en las cosas ms verdaderas, o juzgadas tales, por personas cuyo saber, ca-rcter y conviccin dan derecho al respeto de quien se vanaglorie de educado. Por tanto, aquellos que no juzgan los hechos dignos de ellos y de su atencin, que se abstengan; na-die suea con violentar sus creen-cias, pero que respeten as mismo las de los otros.

    Lo que caracteriza un estudio se-rio es la continuidad que se le da. Debe admirarse de no obtener con frecuencia, ninguna respuesta sen-sata a preguntas graves por s mis-mas, cuando son hechas al acaso y lanzadas a quemarropa, en medio de una multitud de preguntas absur-das? Por otra parte, una pregunta, es a menudo compleja y requiere, para su aclaracin, otras preliminares o complementarias. Quien quiera ad-

    quirir una ciencia debe estudiarla metdicamente, empezar por el principio y proseguir el encadena-miento y desarrollo de las ideas. El que dirigiese al acaso a un sabio una pregunta sobre una ciencia de la cual no sabe la primera palabra, ob-tendr algn provecho? Y podr el sabio, a pesar de su buena voluntad, darle una respuesta satisfactoria? Esta respuesta aislada ser, por fuer-za, incompleta e ininteligible con frecuencia, o podr parecer absurda y contradictoria. Sucede exactamen-te lo mismo en las relaciones que es-tablecemos con los Espritus. Si que-remos instruirnos en su escuela, es preciso seguir un curso con ellos; pero, como acontece con nosotros, es necesario escoger los profesores y trabajar con asiduidad.

    Dijimos que los Espritus superio-res no concurren sino a las reunio-nes serias y, sobre todo, donde reine una perfecta comunin de pensa-mientos y sentimientos encamina-dos al bien. La ligereza y las pregun-tas intiles los alejan, como, entre

    los hombres, alejan a las personas razonables, quedando entonces el campo libre a la turba de Espritus mentirosos y frvolos, que siempre atisban las ocasiones de burlarse y de divertirse a expensas de nosotros. Qu resultado puede dar una pre-gunta seria en semejante reunin? Ser contestada; pero por quin? Es como si en medio de un grupo de j-venes festivos lanzsemos estas pre-guntas: Qu es el alma? Qu es la muerte? Y otras lindezas por el esti-lo. Si queris respuestas graves, sed graves en toda la acepcin de la pa-labra y colocaos en todas las condi-ciones necesarias: solo entonces ob-tendris grandes cosas. Sed ms laboriosos y perseverantes en vues-tros estudios, sin eso los Espritus superiores os abandonarn, como lo hace un profesor con los discpulos negligentes.

    El Libro de los Espritus, Allan Kardec. Introduccin al estudio de la doctrina esprita. tems VII y VIII.

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    Hermanos, hermanas, paz.

    Cuando el Espiritismo aterriz en el planeta Tierra, slo algunas almas comprendieron su di-mensin liberadora. Alrededor de la Doctrina surgieron innidad de espiriteros, de aprovecha-dos, de misticadores, engaadores y estafadores. Dichos hermanos consiguieron las pruebas de la falsedad de la Doctrina, los enemigos del Espiritismo vieron en ellos su propia salvacin, vieron en ellos el punto aco para atacar la inmensa obra de Kardec y de los espritus superio-res.

    Sin embargo, sin las herramientas de las que disponis hoy en da, a nales del siglo XIX y a principios del XX, el Espiritismo no habra llegado a los corazones de los sufrientes, de los ai-gidos y de aquellos que necesitaban consolacin. Cierto que se derramaron muchas lgrimas, cierto que se reciban muchos ataques, nos llamaban endemoniados, locos, y cunto menos, utpicos. La Iglesia se encarniz con nosotros, pero los limpios de corazn comprendieron el mensaje.

    Hoy en da, compaeros, no se trata de comenzar nada nuevo, no se trata de innovar mtodos, sino que se trata de seguir el trabajo comenzado, de seguir la lucha silenciosa de cada da, de llevar el pan al pobre, de llevar el consuelo al corazn aigido, de luchar contra la injusticia con la justicia, de luchar contra el odio con el amor, y en eso compaeros estamos. Un espritu esp-rita jams dejar de estar a vuestro lado, ni de vosotros ni del otro. Entre centros no debe haber rivalidades, nica y exclusivamente puentes de entendimiento, de colaboracin, de afecto. Eso es lo que hoy en da debis hacer, y tener las puerta abiertas de vuestros centros de par en par.

    Siempre fui triste, aunque enrgica, triste, porque todos tenemos un pasado, pero las ganas, la ilusin de tirar esta Doctrina adelante, no pudieron pararme, ni como encarnada ni como des-encarnada.

    Seguid trabajando y tirando puentes de unin, amor y fraternidad a todos y cuantos espritas encontris en vuestro camino. No miris las banderas, no examinis sus conocimientos, mirad simplemente si son trabajadores y si realmente colaboran en la gran difusin de la Doctrina.

    ASSOCIACI ESPRITA OTUS I NRAM

    Trrega, 4-2-2012

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  • de conformidad con el Evangelio de Jess, constituyen el Grupo de la Luz, y debido a que perjudican a los que se complacen en las tinieblas, stos les intentan crear dicultades puesto que al generar problemas en las Institu-ciones pueden perder las caractersticas Doctri-narias y se desmoronan.

    Adems, debido a que somos Espritus endeudados, la Divinidad permite que inter-vengan en nuestras vidas, generando problemas que adquieren un doble sentido: por un lado, el rescate de deudas contradas en el pasado, y por otro, el rescate por el amor, porque para amar hay que pagar un precio.

    Si observamos a Jess, l no tena deudas, pero sin embargo el denominado espritu de la tiniebla intent perturbarlo con las llamadas tentaciones al presentarle los valores embauca-dores del mundo en detrimento de la Tarea que tena que realizar.

    Es natural pues que esos espritus del mal nos vean como enemigos suyos y se posicionen en contra nuestro, porque de esta manera pretenden desanimarnos, nos aigen, y a la vez con ello pretenden perjudicar el fenmeno del progreso planetario.

    Los Guas Espirituales nos informan que esta situacin ir a empeorar en razn directa del estadio evolutivo de aqullos que estamos en la senda de la Lucha Superior, porque llamamos la atencin, siendo normal que se intente combatir a los lderes de dichas Instituciones que siguen los pasos de Jess, pues si ellos decaen, el liderazgo se pierde.

    Entrevista realizada por Xavier Llobet - Centro Esprita Irene Solans, Lleida

    Qu puede decirnos de la evolucin del periespritu, a lo largo de la trayectoria evoluti-va del Espritu?

    El periespritu de acuerdo con Allan Kardec es una forma de proyeccin del Espritu para propi-ciarle la reencarnacin.

    A medida que el Espritu va evolucionando y disminuye igualmente la necesidad reencarnato-ria, el periespritu se sutiliza hasta el punto de integrarse completamente en el Espritu sin tener ya la necesidad de manifestarse.

    Cuando ello ocurre y si el Espritu quiere comunicarse, siempre est en el inconsciente profundo del Espritu la forma que ms agrada-ble le fue, llegando a crear una emanacin momentnea para facilitarle la identicacin.

    En los Mundos Superiores, donde no hay la constitucin molecular de la carne, el Espritu no posee este Modelo Organizador Biolgico.

    Cul es el motivo por el que los Centros Espiritistas estn sufriendo hoy da una mayor incidencia de lo que comnmente denomina-mos ataques espirituales, esto es, sufriendo la interaccin de la espiritualidad inferior?

    Es en razn de la transicin planetaria hacia un mundo de regeneracin. Aquellos Centros que siguen elmente la Doctrina Esprita y trabajan

    Entrevistando a Divaldo

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