1962 Schutz

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    Primera parte. Sobre la metodologade las ciencias sociales

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    l . El sentido comn y la interpretacincientfica de la accin humana

    l. Introduccin. Contenido de la experiencia y objetosde pensamientol. Las construccio1tes del sentido comny del pemamimto cientfico Ni el sentido comn ni la ciencia pueden avanzar sin apa rtarse delexamen estricto de lo que es real en la experiencia. Esta formulacinde A. N. Whitehead fundamenta su anlisis de la organizacin delpensamiento. 1 Hasta la cosa percibida en la vida cotidiana es algoms que una simple presentacin sensorial.2 Es un objeto de pensa-miento, una construccin de ndole sumamente compleja, que no 'Soloincluye formas particulares de sucesiones en el tiempo, que la constituyen como objeto de un solo sentido - p . ej., la vista-,3 y de relaciones espaciales, que la constituyen como objeto sensorial de variossentidos -1 p . ej., la vista y el tacto- , 4 sino tambin presentacionessensoriales hipotticas, imaginadas, que la completan.5 Segn Whitehead, precisamente el ltimo factor nombrado - la imaginacin depresentaciones sensoriales hipotticas- es la roca sobre la cual selevanta toda la estructura del pensamiento de sentido comn,6 ycorresponde a la crtica reflexiva interpretar nuestras presentacionessensoriales como realizacin efectiva del objeto de pensamiento hipottico de las percepciones. 7 En otras palabras, os presuntos hechosconcretos de la percepcin de ~ S e n t i d o comn no lo son tanto comoparecen, pues ya exigen abstracciones de ndole muy complicada,situacin que debemos tomar en cuenta para no caer en la falacia dela materializacin inadecuada.81 Alfred North \"V'hitehead, The Organization of Thought,*"* Londres, 1917 reimpreso parcialmente en The Aims of Education, Nueva York, 1929, y tambincomo

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    De acuerdo con Whitehcad, la ciencia tiene siempre un doble objetivo: primero, elaborar una teora que concuerde con la experiencia;segundo, explica1, al menos en lneas generales, los conceptos desentido comn acerca de la naturaleza, y para ello conservarlos enuna teora cientfica de pensamiento armnico. 11 Con este fin, la ciencia fsica (nica que interesa a Whitehead en este contexto) debeelaborar recursos que permitan reemplazar los objetos de pensamientode la percepcin de sentido comn por los objetos de pensamiento dela ciencia.10 Estos ltimos -- .p. ej., las molculas, tomos y electrones - no poseen ninguna de las cualidades que detel'lninan unapresentacin sensorial directa en nuestra conciencia, y solo nos sonconocidos mediante la 'Serie de sucesos en que se hallan involucrados,y que, por supuesto, estn representados en nuestra conciencia porpresentaciones sensoriales. Este recurso permite establecer un puenteentre la fluida vaguedad de los sentidos y la definicin exacta delpensamiento.11No nos proponemos seguir aqu paso po r ,paso el ingenioso mtodomediante el cual \Xlhitehead utiliza el principio que acabamos deesbozar para analizar la organizacin del pensamiento, comenzandocon la anatoma de las ideas cientficas y terminando con las teo~ a s matemticamente formuladas de la fsica moderna y las reglasde procedimiento de la lgica simblica.12 En cambio, s nos interesala concepcin bsica que Whitehea

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    cuya conducta el investigador observa y procura ,explicar de acuer-do con las reglas de procedimiento de su ciencia.17Las ciencias sociales modernas enfrentan un grave dilema. Ciertaescuela de pensamiento considera que existe una diferencia bsicaentre 1a estructura del mundo social y la. del mundo de la natura-leza. Esta concepcin, sin erobatgo, conduce a la errnea conclusinde que las ciencias sociales difieren toto coelo de las ciencias na-turales, con lo que desdea el hecho de que ciertas reglas de pro-cedimiento relacionadas con la organizacin co rrecta del pensamientoson comunes a todas las ciencias empricas. La otra escuela procuracontemplar la conducta del hombre tal como el especialista en cien-cias naturales contempla la conducta)> de sus objetos de pensa-miento, dando por sentado que los nicos mtodos cientficos sonlos de las ciencias naturales (sobre todo los de la fsica matem-tica), que han redituado tan magnficos resultados. Presupone, adems, que basta con adoptar los mtodos de las ciencias naturalesen cuanto a construcciones tericas para lograr un conocimiento se-guro de la realidad social. Sin embargo, estos dos supuestos sonincompatibles. Un sistema conductista idealmente perfeccionado ytotalmente elaborado, por ejemplo, nos alejada mucho de las cons-trucciones en cuyos trminos los hombres experimentan su propiaconducta y la de sus semejantes en la realidad de la vida cotidiana.Para superar esa dificultad, se requieren recursos metodolgicosespecficos, entre ellos la construccin de pautas de accin racional.Con el fin de analizar ms a fondo Ia ndole especfica de los ob jetosde pensamiento de las ciencias sociales, debemos caracterizar algu-nas de 'las construcciones de sentido comn empleadas por los hom-bres en la vida cotidiana, y en las cuales se basan aquellos.

    II. Construcciones de objetos de pensamiento propiasdel sentido comnl . El conocimiento de sentido comn que tiene del mundoel individuo es 1111 sistema de construcciones de s1t tipi.cidadTratemos de caracterizar el modo en que el adulto alerta 18 contem-pla el mu ndo intersubjetiva de la vida cotidiana, en cuyo interior17 Sobre el concepto de reglas de procedimiento, vase Felix Kaufmann, Me -thodology of the Social ScieJtces,.,** Nueva York, 1944, esp. caps. IIHV; sobrelas opiniones divergentes acerca de la relacin entre las ciencias de la natura-leza y las ciencias sociales, ibid., cap. x.18 En cuanto al significado preciso de esta expresin, vase Sobre las realidadcs mltiples, pg. 201. [Cuando se citen artculos sin otras indicacionesacerca de las fuentes, como en este caso, la referencia corresponde al presentevolumen. (N. de M. Natanson.) ] T a m b i ~ n se dan en cas tellano las nfl'rtnciasque corresponden al segundo volumen de ensayos de S c h u l : ~ , , R.rtudios sobre/('Orfn social, ed. po1 Arvin Broderscn, Buenos Aires, AmoiTOI'I\1 l"dilnrcs, 1974.(N dl'l E.)l

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    y sobre el cual acta como un hombre entre sus semejantes. Esemundo exista antes de nacer nosotros, y era experimentado e in-terpretado por otros, nuestros predecesores, como un mundo organizado. Ahora es ofrecido a nuestra experiencia e interpretacin.Toda intel'pretacin de este mundo se basa en un acervo de ext>eriencias previas sobre l, que son nuestras o nos han sido transmi-tidas por padres o maestros; esas experiencias funcionan como unesquema de referencia en forma de conocimiento a mano.A este acervo de conocimiento a mano pertenece nuestro conoci-miento de que el mundo en que vivimos es un mundo de ob jetosms o menos bien determinados, con cualidades ms o menos defi-nidas, entre los cuales nos movemos, que se nos resisten y sobrelos cuales podemos actuar. Sin embargo, ninguno de esos objetos espercibido como si estuviera aislado, sino como situado desde unprimer momento dentro de un horizonte de familiaridad y tratoprevio, que, como tal, se presupone hasta nuevo aviso como elacervo incuestionado -aunque cuestionable en cualquier momento-de conocimiento inmediato. Sin embargo, tambin las experienciasprevias indiscutidas estn a mano desde un primer momento comotpicas, o sea que presentan horizontes abiertos de ex.periencias si-milares anticipadas. Por ejemplo, el mundo exterior no es experimen-tado como un ordenamiento de objetos individuales nicos, disper-sos en el espacio y en el tiempo, sino como montaas, rboles)>,animales, hombres)>, etc. Aunque nunca haya visto un perdi-guero irlands, cuando vea uno !:abr que es un animal y, en .par-ticu'lar, un perro, que manifiesta todas las caractersticas habitualesy la conducta tpica de un perro, y no de un gato, ,por ejemplo.Podr preguntar razonablemente: Qu tipo de perro es este?.Esta pregunta da por sentado que la diferencia de este perro enparticular con respecto a todos os dems tipos de perros que conozcoresalta y se hace cuestionable nicamente por referencia a su seme-janza con mis experiencias incuestionadas de perros tpicos. Comodice con lenguaje ms tcnico Husserl -cuyo anlisis de la tipici-dad del mundo de la vida cotidiana hemos tratado de resumir-/

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    lo que se experimenta en la percepci6n real de un objeto es trans-ferido aperceptivamente a cualquier otro objeto similar, que es .per-cibido simplemente como del mismo tipo. La experiencia real con-firmar o no mi anticipacin de la conformidad tpica con otrosobjetos. Si la confirma, el contenido del tipo previsto se ampliar;al mismo tiempo, el tipo se dividir en subtipos; por otra parte, elobjeto real concreto presentar ca ractersticas individuales que, sinembargo, tienen tambin una forma de tipicidad.Ahora bien -Y esto parece tener especial importancia-: yo puedotomar el objeto tpicamente apercibido como un e;emplm del tipog, mi perdiguero irlandsRowr !11\.1Cstra todas las caractersticas incluidas en el tipo perro,1'> tl.tlumncl c r l , Et/cdmmg tmd Urteil, sccs. 18-21 y 82-85 ; vase tambin111 lrn)t1111it' , nnstornos del lenguaje y 1:1 1cxwra de la conciencia, esp .p.ltl ,'IJ '11

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    segn mi experiencia previa . Sin embargo, no me interesa saber precisamente qu tiene en comn con otros per.ros. Veo en l a miamigo y compaero Rover, distiaguindolo como tal de todos losdems perdigueros irlandeses, con los que comparte ciertas caracters ticas tpicas de apariencia y conducta . Sin un motivo especial,no me siento inducido a ver en Rover un mamfero, un animal, unobjeto del mundo externo, etc., aunque s que tambin es todo esto .De tal modo, en la actitud natural de la vida cotid iana, nos interesannic